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En Escuadrón Suicida triunfa el HAMOR

Tras el éxito de esta crítica de Jurassic World, que más que una crítica es un resumen, os traigo este resumen de Escuadrón Suicida por si no queréis gastaros el dinero en verla.

suicide

Bueno, pues a ver. La película es muy bonita y muy entretenida y sale Will Smith.

ESPÓILERES DESDE YA.

Escuadrón Suicida es una película muy innovadora y muy fresquita porque los protagonistas son los malos y eso no debemos olvidarlo. Los buenos, que en esta película son el Gobierno y los marines y los seals, pues resulta que también son bastante malos. Y los malos, los malos de verdad, los enemigos de los malos, son aún más malos. Es como cuando vas al cine y pides las palomitas pequeñas y no tienen ese tamaño, porque solo tienen grande, muy grande y maxi. Aquí hay malos, muy malos y maxi.

Con Escuadrón Suicida aprendemos que los seres humanos son seres complejos y aunque sean malos, pueden tener hijos y quererlos y pueden hacer amigos con más rapidez incluso que las personas normales.

La película empieza con una señora muy formal y un poco siniestra que ha ido a un restaurante a fastidiarles la comida a unos altos mandos del ejército, porque se tira ahí horas y horas dándoles la chapa. Pero todo tiene una explicación. La mujer trae un álbum de fotos donde se ve a todos los miembros del Escuadrón Suicida y eso lo usan los guionistas como recurso muy inteligente para ir haciéndonos unos fláshbackes donde iremos conociendo a estos pintorescos personajes. También los del equipo de edición han querido echar una mano con esto y han puesto con WordArt unos carteles alrededor de los personajes con adjetivos que describen su personalidad como «impredecible», «gruñón» o «amigo de sus amigos» y así podemos seguir mejor la trama, porque conocemos a los personajes más a fondo.

Los fláshbackes son lo mejor de la película, porque sale Batman, sale Flash y sale Harley Quinn antes de ser psicópata, que era una muchacha muy aseada y muy trabajadora cuyo único error es darle una metralleta al asesino más despiadado que ha conocido Gotham City y tirarse a un tanque de ácido (muy diluido eso sí, porque acaban echando un quiqui en él, pero es lo que tiene la juventud, que te da igual un Seat Ibiza que un tanque de ácido).

También en esta parte conocemos a June Moone, una exploradora de la selva que, según dice la jefa, «se metió en la cueva equivocada». Pues bueno, depende de cómo lo mires. En esa cueva había unos tesoros milenarios y unos poderes muy cósmicos y muy omnímodos, o sea, que visto desde una perspectiva arqueológica, era la cueva adecuada. Lo que pasa es que la mujer era curiosa y abre una botella donde estaba encerrado un espíritu y es poseída por él. Y claro, estar poseída por un espíritu es muy esclavo y ya te deja poco tiempo para la tesis de arqueología. Pero la jefa ha encontrado la manera de mantener al espíritu este más o menos controlado: volvió a la cueva (vaya, parece que no era tan «equivocada») y cogió el corazón del espíritu, que es un poco como un moñeco vudú, que si tu lo estrujas o lo pinchas con un boli bic, el espíritu se resiente y se caga en tus muertos.

Además de eso, el espíritu está controlado de otra forma: solo aparece cuando la respetable arqueóloga June Moone dice «Encantadora» (que es el nombre del espíritu y es muy irónico, porque no es encantadora, sino más bien una bruja de cuidado). Entonces Encantadora toma el cuerpo de June Moone y conviven las dos en el cuerpo de Cara Delevigne, como el Doctor Jekyll y Mister Hyde o como José Mota y la Blasa.

La jefa presenta a encantadora ante un comité de estos de los Estados Unidos con muchos generales maduros muy serios alrededor de una mesa. June Moone (un poco a regañadientes, todo hay que decirlo) invoca a encantadora y ninguno de los generales se inmuta porque son gente muy vivida, están de vuelta de todo: han sufrido mucho en el Golfo y un ente extraterrestre con poderes sobrehumanos tampoco les perturba. Es más, uno dice que no tiene tiempo para juegos de magia y entonces la jefa le hace un gesto a Encantadora y en un segundo viaja a Teherán, se infiltra en la cámara acorazada de la base secreta subterránea del Ministerio del Mal y roba un informe muy secreto y se lo tira encima de la mesa al general incrédulo. ¿No querías magia? ¡Pues toma dos tazas! Aunque el informe está escrito en árabe, por suerte los iraníes se han afanado en dibujar los misiles cayendo sobre ciudades y muchas calaveras que representan muerte para que cualquiera que coja ese informe sepa al instante, sin asomo de duda, que lo ha escrito gente muy malvada (mira, más malos) y con muchas ganas de bombardear ciudades.

Y así, con todo el percal de la posesión demoníaca, June Moone se echa un novio que es muy buena gente y que tiene un trabajo estable como agente especial del Gobierno o nosequé, y es probablemente de los pocos buenos buenos que salen en este filme y que al final será muy importante.

A partir de aquí los acontecimientos se precipitan. Y todo se desata porque un día, estando en un hotel tan ricamente, June Moone, sin saberse muy bien por qué, dice “Encantadora” e invoca al malvado ser que habita en su cuerpo. Que aquí los guionistas se lo podrían haber currado un poco más y haber hecho que entrara en el hotel y dijera “¡Qué habitación más encantadora! ¡Oh, mierda!” o algo tipo “¡Jamás volveré a invocar a Encantadora! ¡Oh, mierda!”. El caso es que, una vez invocada, Encantadora hace unos viajes astrales de esos que hace ella y libera a su hermano que es otro bicho como ella y jura destruir a la humanidad con una máquina. Esto es importante. Recordémoslo: con una máquina.

Así que el novio llama a la jefa y le dice “Ha escapado”, porque ya se sabe, a buen entendedor, pocas palabras bastan. Y la jefa se queda ojiplática. “¡Repite eso!”, le espeta. “HA ESCAPADO”, le dice el novio. Que aquí vemos el verdadero significado del refrán: pocas palabras se refiere a pocas palabras distintas, aunque puede ser que a un buen entendedor haya que repetirle las mismas dos palabras varias veces.

Pero entonces la jefa piensa: «Joder, pues la verdad es que no podría haberse escapado esta mujer en un momento mejor, porque ahora, justamente ahora, acabo de formar un cuerpo de élite con los malos más poderosos del mundo y puedo mandarles a una misión suicida sin mucho remordimiento de que se mueran, porque como son malos…» Aquí vemos que era una mujer muy previsora.

Mientras tanto, Encantadora y su hermano se hacen muy poderosos en el centro de una ciudad (Midway City) y la gente huye y aquello está como el día después de los Sanfermines, con mucha basura por el suelo, mucho caos, mucha resaca electoral.

Y hasta allí llevan a los supervillanos, que van a colaborar con el Gobierno porque les han puesto unos chips en el cuello que, si desobedecen, pueden hacerlos explotar con una aplicación en el móvil que tiene la jefa. Que se ve que esa escena la han eliminado, pero hubo un desarrollador, haciendo todo un interfaz muy cuqui con las caras de los miembros del equipo. Una de las emociones más intensas que tiene el espectador al ver esa película es ver a la jefa con el móvil por ahí tan alegremente con la aplicación abierta. Por un lado estás preocupado por la batería de ese móvil, que está todo el rato encendido, y por otro tienes miedo de que la jefa dé sin querer a las caras y los mate, porque todos hemos dado un megusta a una foto de instagram sin querer.

Y ahí están todos los supervillanos: Will Smith, que dispara con mucha precisión; Harley Quinn, una mujer cuyo único mérito es haber sido la novia del Joker (es un poco la Belén Esteban del grupo); El Capitán Bumerán (os juro que no me lo estoy inventando), que es muy mañoso con los bumeranes, pero que su característica más principal es ser australiano; Killer Croc, una especie de Shrek que respira bajo el agua; Diablo, un tipo piroquinético que controla el fuego con la mente (que es lo que significa piroquinético, esto no tendría ni que explicarlo) y que es muy zen. El hombre sabe que ha hecho mucho mal en la vida y ahora ha decidido no usar sus poderes y mantenerse en calma y meditando y tal. Lo cual esta muy bien, pero luego Will Smith le pica un poco (muy poco) en plan: «Ay, qué tonto eres, Diablo. ¡Granuja! ¡Pasmarote!» y eso le enfurece mucho y se pone a calcinar y a deflagrar que da gloria verlo.

A todos estos los conocemos porque hemos visto sus fláshbackes y sus WordArts, pero de pronto llega un nuevo miembro que no ha tenido flashback ni WordArt, y eso ya nos da una pista de que mucho no va a durar. Llega en una bolsa como de cadáver, en vez de en coche como los demás, y eso también nos da una pista de que va a durar poco. El hombre sale de la bolsa, le dicen que no se escape, que si se escapa lo matan con la app, y él dice: “Pues mira, no me lo creo” y se escapa y lo matan con la app. Y otra vez pa la bolsa (qué previsora es esta jefa, de verdad). Y Will Smith, que es así el que tiene más corasonsito de todos y que acaba encariñándose con algunos de ellos, sentencia: “Mira, no me ha dado ni pena, porque no tenía ni flashback”. Y la jefa, a través de Skype, les dice que venga, que se pongan en marcha.

Aquí ya empieza la acción, de repente es de noche y hay que meterse en harina. El novio de June Moone es ahora el jefe del batallón y les ha engañado un poco a todos. Les ha dicho que lo que hay en la ciudad es un ataque terrorista, les dice «lo típico, unos moros con AK-47» o algo así. También nos presentan a Katana, una asesina espadachina japonesa que matará a quien sea si desobedecen las órdenes. ¿Pero para eso no teníamos ya la app en el móvil de la jefa? Pues sí, pero ya hemos visto que esta jefa es muy previsora. Harley Quin, que es así más inquieta la mujer, ve en medio de la ciudad una rayo de la muerte elevándose hacia el cielo y dice: «Eh, ahí hay un rayo de la muerte, probablemente creado por seres muy poderosos y muy malignos, elevándose hacia el cielo». Pero el resto del equipo no la toma muy en serio. Al fin y al cabo su misión es acabar con los terroristas musulmanes.

Dentro de la ciudad tienen que matar a unos seres asquerosos, amorfos, sin rostros, con sangre negra, una piel negra, bulbosa y grasienta y una constitución vagamente simiesca. Aunque esto pudiera parecer prueba suficiente de que lo que había ahí no era un ataque terrorista sino un poder demoníaco, nuestros protagonistas se limitan a matarlos sin hacerse muchas preguntas. Hasta que Will Smith encuentra unos archivos secretos en los que ve que lo que hay ahí no es un ataque terrorista de toda la vida, sino un poder demoníaco y se enfada y se siente herido y se va a un bar. Que ahí se ve que Midway City es una ciudad muy española, que incluso en el Apocalipsis encuentras bares abiertos. Y poco a poco van sumándose los otros supervillanos. Se suma también Katana, que en principio no era supervillana, pero que, en la tesitura de quedarse con el novio de June Moone o irse con sus amigos cosplayers, opta por lo segundo. Al final es que va hasta el novio al bar, así que tampoco tenía tanto drama la escena.

Ahí en el bar se toman unas copas muy bien preparadas, muy de barman profesional, que nos hemos perdido quién las hacía porque estábamos viendo a Katana decidir si entraba o no. Y esa habilidad para hacer cócteles es más superpoder que las habilidades de algunos de ellos (como la del notas del bumerán). Ahí en el bar se convencen los unos a los otros de que son un equipo muy pepino y que son la única esperanza para la humanidad para acabar con Encantadora y su hermano. Y ahí que van.

Primero suben a un edificio, porque tienen que rescatar a alguien… y… ¡Oh! ¡Era la jefa! Bueno, la jefa y otros cuatro trabajadores del gobierno a los que ella mata de cuatro tiros no sé muy bien por qué, creo que porque estaban ahí sin haberlos dado de alta en la seguridad social (y luego que si hay paro), y no quería meterse en problemas. Lo malo es que al poco de rescatar a la jefa, los malos la atrapan y la meten en una sopa de extracción de recuerdos y así los malos pueden dirigir su rayo de la muerte hacia objetivos muy concretos: como un satélite del gobierno o una base secreta.

Este es el momento culmen de la película, porque vemos que la jefa era tan previsora que hasta sabía la posición del satélite en el espacio en cada momento, lo cual hizo que pudieran lanzar un rayo de la muerte contra él. Para entender la importancia de este hecho, el director nos traslada a un centro de mando del gobierno con muchas teles y un señor medio militar medio burócrata se lleva las manos a la cabeza diciendo: «¡Era nuestro mejor satélite!». También destruyen con el rayo de la muerte una base secreta y el burócrata exclama: “¡Era nuestra base más secreta! ¡Es como si el rayo hubiera absorbido las memorias de la jefa!”.

Total, que los protagonistas se acercan ya al cuartel general de la mala y no tienen ningún plan, pero aparecen unos US SEALS que andaban por ahí y les dicen:

—No os preocupéis, tenemos puesta una bomba justo debajo de este edificio. Hace tiempo ya que la pusimos. Si la detonamos, morirán.

—Perfecto, entonces hacedlo.

—Ishh… Es que hay que accionarla manualmente.

—Pero hombre, ¿qué os costaba ponerle un control remoto?

—Si ya, si ya…

—Bueno, pues que vaya alguien a activarla.

—Ishh… Es que está en un túnel subterráneo que está inundado.

—No preocuparse, nosotros tenemos en el equipo a Killer Croc, mitad hombre, mitad cocodrilo, que lleva toda la película sin hacer nada. Nada de puta madre y respira bajo el agua y estaba ya un poco mustio el hombre pensando: «Jolín, a ver si no va a haber en esta misión ninguna parte de bucear bajo el agua».

—No. Iremos nosotros, los US SEALS.

—Pero escúchame, te estoy diciendo que este tío respira bajo el agua, nada muy bien, especialmente en entornos así oscuros y alcantarillescos y no ha hecho nada en toda la película.

—No sé, no sé. Creo que es mejor que vayamos los US SEALS, que es nuestro trabajo.

—Pero es que a Killer Croc también le han contratado para eso.

—Ah bueno, pos oc.

Y los US SEALS con Killer Croc se meten ahí y se infiltran y, mientras tanto, los otros van por la superficie para distraer a Encantadora y su hermano. Al llegar, Encantadora les dice:

—¡Ya he terminado mi conjuro!

¿Conjuro? ¿Pero no era una máquina?

—Erm… Seh… Eso quería decir… Mi máquina…

Vamos, que no se aclara ni ella, que es la propia artífice del rayo del mal, así que no me extraña que al final fracase.

El hermano está ahí también, que se ha convertido en un gigante de fuego muy fuerte y poderoso. Al verlo, todos se acojonan un poco, normal.

—¿Qué vamos a hacer con ese gigante de fuego tan fuerte y tan poderoso?

A lo que Diablo el piroquinético responde:

—Pues al hilo de lo que estáis diciendo, comentaros que tengo un poder que es convertirme en un gigante de fuego, un poco más fuerte y un poco más poderoso que ese.

Mira qué bien, mira qué suerte. Esto, que es muy sorprendente, si eres un espectador sagaz, ya lo ibas sospechando, porque antes te han puesto un flashback de Diablo después de haber perdido el control en un ataque de ira, lamentándose porque ha quemado toda su casa y su mujer y sus hijos. Que uno puede pensar que lo que se le ha ido de las manos es solo su poder de piroquinesis, no el poder de convertirse en un gigante de fuego, pero esa es la magia del cine, así juegan contigo los guionistas.

Y Diablo, convertido en un gigante de fuego, lleva al malo justo hasta el sitio donde está la bomba por abajo y la explotan y él se sacrifica, pero da muy poca pena, porque era un ser atormentado y como habían muerto su mujer y sus hijos, pos todo oc.

Y ya solo queda la Encantadora, que está ahí flotando ante el rayo de la muerte y les dice a los protas que se unan a ella (aquí ya vemos que Encantadora no las tiene todas consigo), que juntos gobernarán la galaxia y cosas así. Pero no los convence, porque serán supervillanos, ladrones, asesinos y sabandijas carentes de ética alguna, pero en estas últimas 18 horas se han hecho amigos, y un amigo es un tesoro. Aquí podríamos haber entrado en una sosegada reflexión acerca de la moralidad o no de subyugar a la humanidad, pero lo importante es que triunfa el HAMOR.

La mejor de todos es Harley Quin, que le dice a Encantadora que vale, que se va a unir a ella (pero ¡es mentira!, aquí está la genialidad de su plan) y Encantadora le dice que se arrodille y ya, que aunque sea un ser cósmico, milenario y transdimensional, los ritos del Medievo significan mucho para ella. Y Harley Quinn se acerca y empieza a decir:

—Me arrodillaré…

(Aquí Encantadora tenía que haber estado un poco avispada, porque los puntos suspensivos esos no podían significar nada bueno.)

—…pero…

(Y ya se sabe, que siempre que hay un «pero», todo lo que se ha dicho antes es como si no contara, eso lo he visto yo en Facebook un millón de veces, pero claro, Encantadora lleva miles de años encerrada en un jarrón y no ha leído Facebook.)

—…antes voy a…

(Llegados a este punto a mí ya me da pena Encantadora, tan ingenua la mujer, tan confiada, que entre pausa y pausa no le da por sospechar ni un poquito.)

—…hacer una cosa…

(Tan confiada es que ni mira para abajo, que si lo hubiera hecho, habría visto que había una espada muy bien puesta justo a los pies del rayo mortal.)

—…una cosa secreta…

(Y menos mal que está ahí esa espada, porque Harley Quinn va armada con un bate de béisbol, que hay que ver lo rácanos que son los del Gobierno Federal, que mandan ahí a la ciudad tres helicópteros Phantom Tiger Ranger Fighter con los depósitos llenos y no son capaces de darle a Harley Quinn un arma en condiciones.)

—…y esa cosa secreta es…

(Aunque ahora que lo pienso, Harley Quinn también lleva una pistola, que a lo mejor no es todo culpa del Gobierno Federal y la muchacha también va un poco a su bola en lo que a armamento se refiere.)

—…¡MATARTE!

Y coge la espada, se lanza contra Encantadora y le raja el pecho o algo así. Y creo que hasta le saca el corazón (que lo había recuperado en alguna escena del medio). Y en ese momento alguien lanza otra bomba contra ella, pero como las bombas esas que tienen son de detonar a mano, pues uno piensa que va a ser tontería, que a lo mejor le hace un chichón en la cabeza, pero poco más, pero NO. A estas alturas ya nos hemos olvidado de que Will Smith es un tirador de élite y con mucha precisión dispara y la bomba explota y la mala muere y el mundo se salva.

Y se ponen todos muy alegres (se les ha olvidado ya que han muerto dos de sus compañeros) menos el novio de June Moone, ese está triste triste porque al lanzarle una bomba a Encantadora, pues también muere June Moone… ¿o no? Pues efectivamente no. June Moone está viva debajo de una especie de cáscara negruzca y sale y se abraza al novio. La única explicación para que siga viva es el poder del amor, porque ya me dirás cómo va a sobrevivir a ese pepino de bomba. Y empieza a sonar música y hace sol y rulan los daiquiris y llega la jefa y les dice que ya que han salvado a la humanidad les va a hacer una reducción de condena y, además, a Killer Croc le va a poner el canal Hip Hop en la celda (no una tele, no: el canal hip hop; que por las mañanas intenta hacer zapping para ver Espejo Público y no puede, porque solo sale el canal Hip Hop), a Harley Quinn le pone un Nespreso en la celda y a Will Smith le permite ver a su hija.

Esto es muy emotivo, porque en la siguiente escena vemos a Will Smith con su hija explicándole el teorema de Pitágoras, y esto nos lleva a otra reflexión: Tiene apenas unas horas para estar con ella y las pasan haciendo deberes de matemáticas, ¿no estamos cargando a nuestros hijos con demasiada tarea para casa? Como vemos, aquí la película también se posiciona socialmente.

Hay que esperar en los créditos, porque al final sale Batman un poquito más diciéndole a la jefa que menuda es ella.

Ah, y también sale el Joker.

En resumen, una película redonda.

Lo peor: han tenido que quitar mucho metraje del Joker para meter teléfonos y tablets de Samsung.

Lo mejor: que triunfa el AMOR.

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