Monthly Archives: December 2013

10 consejos para estudiantes de idiomas

Muchas personas piensan que se me dan bien los idiomas, pero (guárdame el secreto) es mentira. Se me dan como a cualquiera. La diferencia es que me apasionan, me resultan muy interesantes. Y lo que te gusta, no te cuesta.

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[Read this article in English here]

En mi vida he estudiado (formal e informalmente) inglés, francés, alemán, griego clásico, latín, esperanto, búlgaro, japonés, italiano, lituano, portugués y letón (¡Dos clases!). El inglés lo he estudiado toda mi vida, el esperanto sólo durante unas semanas. Con el búlgaro aprendí mucho en un mes, con el francés no aprendí nada en dos años. El italiano se marchitó y lo olvidé en seguida, pero el poco alemán sigue ahí robusto aunque no lo riegue.

¿Y qué he aprendido en este tiempo? ¿En qué acerté y en qué me confundí? Ahí va mi pedazo de sabiduría sobre aprender idiomas:

1. El hambre agudiza el ingenio

La necesidad es el mejor incentivo para aprender una lengua. Tienes que verte obligado a hablarla. Tu cerebro le dedicará energía de verdad a la tarea. Evita a la gente que hable tu lengua nativa y evita (si puedes) a los que hablen otra lengua que también domines.

Puede parecer difícil y, sobre todo, caro, pero se puede aplicar a pequeña escala: pacta con la gente a tu alrededor no usar tal o cual idioma; dirígete a los nativos siempre en su lengua, aunque ellos hablen perfectamente la tuya…

Anécdota:

Durante los primeros días de mi Erasmus en Lituania hubo un problema con los documentos en mi universidad. Tuve que ir corriendo a una copistería y mandar un fax. Las mujeres que estaban allí trabajando eran ya de una cierta edad y sólo hablaban lituano y ruso, y yo sólo español e inglés. Por suerte a una de ellas se le ocurrió preguntarme si sabía alemán y le dije que sí, aunque poquito. No sé qué me pasó, pero fue como si el espíritu de Goethe tomara el control de mi área de Broca. Estaba claro, hablé porque lo necesitaba.

2. La meta es comunicarse

No busques la perfección, no intentes ser 100% correcto, pierde el miedo a hablar mal y a cometer errores. La primera lengua que aprendiste, estuviste años hablándola mal y mira qué bien la hablas ahora. Si puedes hacer frases del estilo “Si tú frío yo traer abrigo” todo el mundo va a entenderte. Si no aciertas con los tiempos ni los géneros y le sueltas a alguien “Mucho gracias por ha traído esto para yo”, también te van a entender.

No te comas la cabeza con tu acento. Mientras puedas hablar de manera que todos te entiendan, eso no importa. Piensa en ilustres extranjeros que han triunfado en España como Michael Robinson, Raffaella Carra o Marlene Mourreau, ¿qué sería de ellos sin su acento?

Es más, tu acento es tu seña de identidad. Puede ser dulce, sexy o exótico y le dice a la gente “eh, que yo no soy de aquí”, lo cual es siempre útil para que no usen contigo un lenguaje demasiado complicado ni te hablen demasiado rápido.

Anécdota:

Durante un verano estuve trabajando en un bar en la playa. Eran 12 horas al día, 7 días a la semana. Lo peor de todo es que teníamos muchos tiempos muertos en los que no venía ningún cliente y era muy fácil desesperarse. Por suerte, mi compañera de trabajo era búlgara y estaba encantada de enseñarme palabras. Al principio fueron cosas simples: “un café con leche, por favor” o “me cago en la puta”, y luego empecé con palabras comodín como “aquí”, “así”, “esto”… De tal forma, que al final de aquel verano era capaz de tener pequeñas conversaciones con búlgaros, aunque, en ningún momento aprendí un sólo género ni caso ni tiempo verbal.

3. Tiene que gustarte

Y mucho. Todos los idiomas (incluso los artificiales) tienen detrás un grupo humano que lo habla. Hay un país, una cultura y unas tradiciones de las que te puedes empapar. Y hay millones de formas. Ve películas en versión original, escucha música y apréndete las letras, busca recetas (¡y hazlas!), lee webs, libros y cómics en ese idioma…

Ioannis Ikonomou, traductor para la Unión Europea, habla 32 lenguas con fluidez (sólo una materna: el griego) y su consejo para aprender una lengua es ése: enamórate de la cultura que hay detrás de la lengua que estudias.

Anécdota:

Cuando era pequeño en casa había muy pocos compact-discs. Sí, he dicho compact-discs. Así que los que había, los escuchaba una y otra y otra vez. Uno de mis favoritos era un recopilatorio de los Beach Boys que compró mi padre aún no sé muy bien por qué (años más tarde me confesó que a él nunca le habían hecho gracia). Yo me aprendí las canciones “de oído”. Podía hacer playback de algunas perfectamente sin tener ni pajolera idea de qué estaban hablando. En algún momento dejé de escuchar el disco, y en algún otro momento, aprendí inglés. Y de repente, zas, me di cuenta de que mantenía el recuerdo de las canciones y podía entenderlas sin escucharlas (solo reproduciéndolas en mi memoria). La música es poderosa, arraiga en la memoria como el olor del suavizante que usaba mamá en casa. Hoy en día sigo acudiendo a canciones que me sé en otros idiomas para asegurarme de cómo se hace tal o cual frase. Es como una base de datos que viaja siempre contigo: tanto para la gramática como para la fonética y el vocabulario.

4. Lee

Esta está relacionada con la anterior, pero se merece un nuevo apartado. Lee. Lee. Lee. No sé si me he explicado. Lee. En la lengua que estás aprendiendo, por supuesto. Si estás empezando, lee libros para niños, guías de conversación, letras de canciones… Si tienes un nivel intermedio, intenta leer cómics, ya que si hay palabras que no entiendes, el dibujo puede darte la información que te falta. Y en cuanto te sea posible, pásate a los libros.

Ah, y no te obsesiones con buscar todas y cada una de las palabras que no entiendes. Eso sólo hará que no disfrutes de la lectura y se convierta en un suplicio que querrás abandonar (y abandonarás) cuanto antes. Cuando lees un libro en español no vas a buscar al diccionario todas y cada una de las palabras que no entiendes. Muchos adjetivos son extraños, muchos sustantivos son nuevos, pero el contexto te asegura el significado lo suficiente como para que no te compense interrumpir la lectura. Busca sólo aquellas palabras que de verdad necesites buscar. Déjate llevar y tarde o temprano la historia te atrapará.

Ah, y supongo que no hace falta decir que tienes que leer algo que te guste. No leas algo simplemente porque está en ese idioma que quieres aprender, busca un libro que de verdad quieras terminar.

Anécdota:

Intenté leerme tres libros en inglés subrayando y anotando todas y cada una de las palabras que no entendía: El Castillo de Kafka (por empezar con algo ligero), Juego de Tronos y Danza de Dragones. Ninguno lo terminé con ese método. Cuando me liberé de esa necesidad maniática de subrayar y anotar (e incluso hacer gráficas para ver cómo evolucionaba mi comprensión) pude leer libros en inglés sin problemas. No entiendo el 100% de las palabras, pero tampoco lo entiendo con un libro en español y, sin embargo, me entero y disfruto de la historia.

5. Sabe a qué te enfrentas

Uno de mis mayores fallos a la hora de estudiar idiomas ha sido tratar idiomas diferentes de la misma manera. Tienes que tener en cuenta dos cosas: cuánto sabes de tu nueva lengua, y cómo de lejos está de tu lengua materna. Las técnicas concretas que te valen para empezar a aprender inglés no son las mismas que te valen para perfeccionarlo una vez que ya lo hablas con fluidez. Y las técnicas que te sirven con una lengua cercana (como el catalán) no son los mismos que te ayudarán a aprender una lejana (como el chino).

La gente en general sabemos muy poco acerca de la filiación de las lenguas. En Europa tenemos varias familias de lenguas: las romances, las germánicas, las eslavas… Estas familias de lenguas pertenecen a una gran familia que son las lenguas indoeuropeas. Así que, eh, ni el griego, ni el ruso, ni el noruego (ni el kurdo, ni el sánscrito, que también son indoeuropeas) son las lenguas más difíciles que te puedas encontrar: ¡son primas del español!. Sin embargo, el euskera, el húngaro, el chino o el zulú sí son lenguas más alejadas del español, y te costará más hacerlas tuyas.

Resumiendo: No esperes que la curva de aprendizaje sea igual con el portugués que con el indonesio. Lo bueno de aprender una lengua cercana es que puedes llegar a dominarla muy bien. Lo bueno de aprender una lengua lejana es que hay poca gente que pueda hablarla.

Anécdota:

En Lituania, durante mi erasmus, asistí a clases de lituano y francés en los dos cuatrimestres. Tenía sendos cuadernos en los que anotaba todas las palabras nuevas que aprendía en cada uno de los cursos y los rellenaba con cuidado, tratando de que quedase buena letra y en dos columnas de dos colores diferentes. Resultó que era enormemente útil en lituano, pero totalmente tonto en francés: ¿de verdad había que apuntar el significado de “facilement” o “construire”? Para el francés lo que necesitaba era escribir palabras difíciles (como “beaucoup”, la cual soy capaz de escribir de 14 maneras distintas y todas ellas incorrectas) una y otra vez hasta recordar perfectamente el orden de sus letras.

6. Haz trampa

Siempre que escribas en tu nuevo idioma ayúdate de diccionarios y traductores. Traduce con Google Translate y usa Wordreference tanto como puedas. Busca en un sentido y luego vuelve a buscar en el otro. Ten siempre en cuenta que los traductores, los diccionarios y los hablantes cometen errores constantemente. Busca lo que te vale y deshecha lo que te resulte sospechoso. No tengas miedo a hacer trampa, porque si la haces para comunicarte, sigues aprendiendo.

Anécdota:

Hacer los deberes de lituano podía ser muy complicado. Constantemente necesitaba buscar las formas verbales en Internet para asegurarme de que las ponía bien. Buscar algo en Internet es una solución a corto plazo muy efectiva, pero después de un rato cansa. Mi cerebro, vago por naturaleza, empezó a acordarse de las formas verbales sólo para no tener que buscarlas en Internet y levantar la vista de la página.

7. La gente es buena

Y algunos son incluso mejores. El mundo está lleno de hablantes nativos de albanés que están deseando enseñarte su idioma a alguien como tú. Así que no te cortes: pregunta, pide ayuda y da un poco la lata.

Si vas a una fiesta donde todos hablan otro idioma, seguro que encuentras a alguien que quiera interactuar contigo: enseñándote, hablándote con signos o dibujos, jugando a algo que no necesite demasiadas explicaciones…

No tengas miedo de ser molesto o pesado. La mayor parte de nosotros estamos encantados de interactuar con los extranjeros.

Anécdota:

A algunas personas les encanta enseñarte lenguas, a otras no tanto. Aprovéchate de las que sí y chúpales el conocimiento como un vampiro lingüístico. Si no fuera porque un día, en una fiesta, en algún lugar perdido del centro de Europa, a alguien le apeteció empezar a enseñarme lituano, tal vez nunca me hubiera ido de Erasmus allí y tal vez nunca hubiera aprendido una de las lenguas más interesantes de Europa.

8. Cuantos más idiomas sabes, más fácil es aprender uno nuevo

Que no te eche para atrás aprender una nueva lengua porque “se me va a olvidar la que ya sé”. Existe una primera frontera: verte a ti mismo capaz de comunicarte con efectividad en un idioma que no es el tuyo. Más allá de eso, cada lengua nueva que aprendes, te da un nuevo punto de vista, te enseña algo sobre la gramática, la etimología o la fonética que hace que la siguiente lengua que te pongas a aprender sea mucho más fácil.

De John Bowring, gobernador de Hong Kong en el siglo XIX, se decía que conocía 200 lenguas y era capaz de hablar en 100 de ellas. Por supuesto, no estaban todas “a mano” en su cerebro cuando él iba a buscarlas. Aquellas que no usaba, las iba olvidando, pero sólo necesitaba una semana de estudio para recuperarlas. Algo parecido le ocurría a Giuseppe Caspar Mezzofanti, un cardenal italiano que había aprendido más de 30 lenguas sin salir de Italia. Así que no temas al olvido, simplemente prepárate para retomar ese idioma en cualquier momento.

Anécdota:

Una de las primeras españolas que conocí en mi erasmus en Lituania estaba contenta de haber dado conmigo, ya que era el único de los españoles que, al igual que ella, pensaba apuntarse al curso de lituano. “Me han dicho que es una lengua difícil”, me dijo ella. “Sí, tiene muchos casos”, contesté yo. “¿Casos? ¿Qué es eso?” Uy, amiga. ¿Qué es un caso? Buena pregunta. Gracias al alemán y al latín yo conocía el concepto “caso”. Desde luego que no son lo mismo en una lengua que en otra, pero el concepto, la idea de lo que es un caso, ya estaba en mi cabeza y no tuve que aprenderla desde cero. Esta pobre chavalina, de hecho, empezó pensando que era “una tontería que sólo servía para decir de dónde eras” y no le dio más importancia. Acabó por abandonar el curso. Una mártir de la lingüística comparada.

9. Pero yo ya soy muy mayor para aprender un idioma

Ahí tienes razón. La edad ideal para haber aprendido un idioma fue entre los 4 y los 30 meses. Sí, meses. Después es verdad que los niños menores de 14 tienen una facilidad mayor que los adultos y pueden llegar a aprender lenguas nuevas sin rastro de acento, pero no llegan a arraigar tanto como la lengua materna.

Pero eso no te puede echar para atrás. Igual que no puede deprimirte el no crecer al mismo ritmo que crecías cuando tenías menos de 14 años. Mira la historia de Benny, el irlandés, que hasta los 21 años sólo hablaba inglés y ahora habla fluidamente 8 lenguas más. ¿Sus secretos? Hablar para comunicarse, inmersión lingüística y amor por la cultura y la gente que hay detrás de la lengua. ¿Te suena? Si miras su vídeo te conquistará, aunque después intentará venderte su método.

Nunca se es demasiado mayor para aprender un idioma. ¿Sabías que aprender otras lenguas previene el Alzheimer? ¿Qué más motivos necesitas?

Anécdota:

Mi padre nunca tuvo facilidad (y me temo que tampoco demasiado interés) por las lenguas. Hasta que un día, ya rondando los 50, le dio por empezar a aprender francés. Alguna vez había intentado aprender algo de inglés (con antieróticos resultados), pero esta vez se lo tomó en serio. Unos años más tarde (4 o 5) ya tiene un nivel acreditado de C1 y puede comunicarse muy bien. Yo mismo no empecé a aprender idiomas en serio hasta pasados los 18. Nunca es tarde.

10. No lo dejes

Es una carrera de fondo. Aprender un idioma va a costarte tiempo.

Ya lo sé, ya lo sé. Te encantaría usar estos consejos a rajatabla, mudarte a una aldea de la India y aprender punjabi, pero tienes un trabajo que no te deja tiempo. O tienes un no-trabajo que no te deja dinero.

Los idiomas se aprenden por “cansinismo”. Sé pesado. Procura no dejarlos. Cuando ya no puedas ir al curso, búscate un profe particular, o alguien con quien hacer intercambios de idioma, o ve a algún sitio donde se hagan prácticas de conversación en esa lengua… Y retómalo en cuanto puedas.

Es importante no abandonar, ya que a corto plazo no te das cuenta de cuánto has aprendido, pero llegará un día en el que puedas charlar con alguien en esa lengua, leer un libro o ver una película. Y te sentirás genial, porque de pronto te darás cuenta de que tienes acceso directo y sin intermediarios a millones de artículos en Wikipedia, a películas que no se han traducido, a montañas de libros y a un montón de gente que te puede contratar y de la que te puedes enamorar. Pero esto sólo pasará si no abandonas a mitad de camino.

Aprender un idioma puede ser muy gratificante y muy desesperante. A veces parece que todo es súper fácil y a veces el más nimio detalle resulta imposible de comprender. A veces saldrás de clase contento y alegre, saludando a los pájaros en tu nueva lengua, y otras veces saldrás cabizbajo y arrastrando los pies, sintiéndote el más torpe del curso. Todo esto es normal. Y además tiene un nombre: el síndrome de Kramer-Bohmstadt. Jeje. No, es broma, me lo acabo de inventar. ¡No abandones!

¿Y tú? ¿Tienes algún truco para aprender idiomas? ¿Qué es lo que mejor te funciona? ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso? ¡Comparte tu sabiduriosidad con nosotros!

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10 tips for language learning students

Many people think I’m good at languages, but (keep the secret) it isn’t true. I’m as good as anyone. The difference is that I love them, I’m totally into them. And what you like, becomes easy.

nutria

[Lee este artículo es castellano aquí]

Within my life I’ve studied (formally and informally) English, French, German, Classic Greek, Latín, Esperanto, Bulgarian, Japanese, Italian, Lithuanian, Portuguese and Latvian (Two lessons!). I studied English during my whole life, Esperanto just during few weeks. With Bulgarian I learnt a lot in just one month, with French I didn’t learn anything in two years. Italian faded and I forgot it quickly, but my Little German is still there, robust even if I don’t water it anymore.

So, waht did I learn after all this? What were my successes and my mistakes? Here’s my piece of knowledge about learning languages:

1. Hunger is the mother of invention

Necessity is the best incentive for learning a new language. You must be forced to use it somehow. Your brain will use true energy for that task. Avoid people speaking your mother tongue and also (when possilbe) those who speak languages that you already know well.

It may look difficult and (specially) expensive, but you can also use it on a small scale: agree with people around you not to speak this or that language; address native speakers always in their own toungue, even when they speak better your own language…

Anecdote:

During the first days of my Erasmus in Lithuania, there was a problema with the documents of my home university. I had to go quickly to a copy shop to send a fax. The women who worked there weren’t very young and they could only speak Lithuanian and Russian. While I was only able to speak Spanish or English. Luckily one of them came up with asking if I could speak German and I said yes, well, a little. I don’t know what happened then. It was like Goethe’s spirit  taking control of my Broca’s area. It is obvious: I could speak because I needed to.

2. The aim is communication

Don’t seek perfection, don’t try to be 100% right, loose your fear of speaking wrong and committing mistakes. With the first langauge you learnt, you spent years speaking it in a wrong way, now look at yourself how good you are at it. If you can make sentences like  “If you cold me bring coat” everybody will understand you. If you’re not good with tenses or cases and say to someone “Thank a lot for bringed this for I”, you will be understood too.

Don’t obsess over your accent. While you can speak in a way that you can be understood, the rest doesn’t matters. Think about famous people in your country who speak with an accent… Would they be the same without it?

Moreover, your accent is your trademark. It can be sweet, sexy or exotic and it tells people “hey, I’m not from here”, which is always useful for they not to talk to you with a too tricky language or a too quick speech.

Anecdote:

During a summer I worked in a bar by the beach. It was 12 hours/day, 7 days/week. The worst thing was the unbearable moments in which we had nothing to do, no clients and no work. Luckily, my co-worker was from Bulgaria and she was happy of teaching me Bulgarian words. At the beginning they were simple sentences such as “please, one coffee with milk” or “fucking hell, bitch”, then I started with wild-card words like “here”, “thus”, “that”… At the end of that summer I was able to keep simple conversation with Bulgarians, even if, I was never taught a single gender, case or tense.

3. You have to like it

A lot. All langauges (including artificial ones) have a human group behind who speaks them. There’s a country, a culture and a bunch of traditions that you must get acquainted with. There are millions of ways to do so. Watch movies in the original version, listen to music and learn the lyrics by heart, look for recipes (and cook them!), read web pages, books, comics…

Ioannis Ikonomou, an European Union translator, speaks 32 languages fluently (only one of them is his mother tongue: Greek) and his advice for learning a new language is this: fall in love with the culture behind the language you are currently learning.

Anecdote:

When I was little there were very few compact-discs at home. Indeed, I said compact-discs. So, those that we had, I listened to them over and over again. One of my favorites was The Best Of Beach Boys, that my father bought I still don’t know exactly why (years later he confessed he never really liked the band). I learnt the songs by ear. I could do playback with those songs with no idea of what were they about. In some moment I stopped listening to that album, and, in some other moment, I learnt English. And suddenly, bang, I realized I kept the memory of the songs and I was able to understand them without listening to them, just by playing them in my head. Music is powerful, it strikes your memory like the smell of the softener mum used to use at home. Even today, I still use songs in other languages that I know by heart for making sure how a sentence or a word works. It’s like a database that is always with you, for grammar, phonetics and vocabulary.

4. Read

This point is related to the last one, but it deserves special attention. Read. Read. Read. I don’t know if I’m being clear. Read. In the language you’re learning, of course. If you’re just starting, read children’s books, conversation guides, lyrcis… If your level is intermediate, try reading comics, because if you don’t get the words, the drawings can help you. And, as soon as it is possible, start reading actual books.

Oh, and don’t obsess over looking up every single word you don’t understand. This will only make you unable to enjoy the reading. It will become a torture that you will want to give up (and you will) as soon as possible. When you read a book in your mother tongue, you don’t look up all the words you don’t know. Many adjectives may be strange, many substantives may be new, but the context gives you enough information for you not to cut off your reading. Only look up those words that you really need to look up. Let yourself go with the flow and sooner or later you will get trapped by the story.

And of course, I guess it’s not necessary to say, but you must read something you are interested in. Don’t read something just because it’s in the language you’re learning, look for a book you want to get finished.

Anecdote:

I tried to read three books in English underlining and noting down every single word I didn’t understand fully: The Castle by Kafka (just to start with something light), A Game of Thrones and A Dance with Dragons. I didn’t finish any of them at first. When I got rid of this compulsive necessity of underlining and noting down (I even was doing charts to keep track of the evolution of my understanding) I could read books in English without problems. I don’t understand the 100% of the words, but I don’t understand 100% when I read in Spanish either and, after all, I get the plot and enjoy the story.

5. Know what you’re facing

One of the biggest mistakes I’ve made while learning languages was using the same techniques with different languages. You must think about two things: how deep you know the language and how far it is from your mother tongue. The specific techniques that are useful for starting learning a language aren’t the same than the ones that you use to perfect it once you already speak it fluently. And the techniques that are useful with a close language (like English and German) are not useful when learning a distant one (like English and Chinese).

People in general know very few about languages filiation. In Europe we have several language families: Latin languages, Germanic languages, Slavic languages… These families belong to a bigger family called the Indo-European branch. So, hey, nor Greek or Russian, nor Norwegian or Latvian (not even Kurdish of Sanskrit, which are Indo-Europeans too) are the furthest languages you can find: they are cousins of English! However, Basque, Hungarian, Chinese or Zulu… they are indeed remote languages, and it will be harder dealing with them.

To sum up: Don’t expect the learning curve will be the same with French and Indonesian. The good thing about learning a “close language” is that you can get to master it quite well. The good thing about learning a “remote language” is that there aren’t so many people who can speak it.

Anecdote:

In Lithuania, during my Erasmus, I took lessons of Lithuanian and also French during both semesters. I had a couple of notebooks in which I noted down every new word I found in those courses. I wrote carefully, trying to keep a nice handwriting, in two columns, with two different colors… I found out that doing it was very useful in Lithuanian, but totally useless with French. The words in French evoke easily their translation into Spanish. What I needed to do with French was to write the same word over and over again, in order to learn its spelling. I could spell “beaucoup” In 14 different ways. All of them wrong.

6. Cheat

Always when writing in your new language, use dictionaries and translators. Take advantage of Google Translate and Wordreference as much as you can. Translate in one way, and then again backwards. Keep in mind that translators, dictionaries and the speakers themselves make mistakes all the time. Look for what is useful for you and get rid of what looks fishy. Don’t be afraid of this kind of cheating, because if you do it for communicating, you will be still learning.

Anecdote:

Making Lithuanian course homework can be hard. Constantly I needed to look for the verb tenses on the Internet for making sure that I was writing them right. Searching stuff on the Internet was a short-term solution quite effective, but after some time it gets boring. My brain, naturally lazy, started remembering the tenses of verbs because it didn’t want to look them up on the web. It was too much work.

7. People are good

Some are even better. The world is full of Albanian native speakers which would love to teach their language to someone like you. So don’t be shy: make questions, ask for help and nag a little.

If you go to a party where everybody is spaking a language you don’t understand, you will easily find someone who would like to interact with you: teaching you, talking to you with gestures or drawings, playing with you some easy game…

Don’t be afraid of being a bore or annoying. Most of us are happy of interacting with foreigners.

Anecdote:

Some people will love to teach you langauges, some won’t that much. Take advantage of those who love teaching and suck their knowledge like a linguistic vampire. If it hadn’t been for that person in that party somewhere lost in the middle of Europe who wanted to start teaching me some words in Lithuanian, maybe I would have never chosen this destination for my Erasmus, and I would have never learnt one of the most interesting languages in Europe.

8. The more languages you know, the easier it gets to learn new ones

Don’t be afraid of learning a new language because “I’m going to forget the one that I already know”. There is one first border: the moment in which you see yourself capable to communicate effectively in a language that isn’t your own. Beyond this point, every new language you learn, gives you a new point of view, it teaches you something related to grammar, etymology or phonetics that will make it easier to learn the concepts related to the next language you are going to study.

It is said that John Bowring, governor of Hong Kong during 19th century, knew 200 languages and was able to speak 100 of them. Of course, not all those languages were “ready to use” within his brain when he wanted to speak them. Those that he didn’t use for a while, became deactivated, but he just needed a week of studying to get them back. Something similar happened to Giuseppe Caspar Mezzofanti, an Italian cardinal who learnt more than 30 langauges without getting out from Italy. So don’t be afraid of forgetting, just get ready to recover this language at any time.

Anecdote:

One of the first Spaniards I met in my Erasmus in Lithuania was happy to meet me, because we both were the only Spaniards who were going to enroll the Lithuanian language course. “I’ve been told that it’s a difficult language”, she said to me. “Indeed, it has a lot of cases”, I answered. ”Cases? What is that?” Oh, my friend. What is a case? Good question. Thanks to German and Latin I already had met the concept of “case”. Of course it’s not the same in one language or another, but the concept, the idea of what it is, was already in my mind, and I didn’t have to learn it from scratch. This poor girl, actually, started thinking that “it was a silly detail only useful for saying where you are from” and didn’t care anymore about it. She finally dropped the course. A martyr of comparative linguistics.

9. But I’m way too old to start learning a language

Yes, you are. The perfect age for having learnt a language was when you were between 4 and 6 months old. Indeed: months. After that, if you’re still younger than 14, you can learn other languages easier than most of adults and even speak them without any accent. But it’s not the same as your mother tongue.

Anyway, those are not reasons to give up. It’s like if you were getting depressed because you’re not growing anymore with the same pace you kept while you were under 14. Take a look at the story of Benny, the Irishman, who was monolingual until he was 21 and then he learnt 8 languages he can use fluently. His secrets? Aiming on communication, linguistic immersion and love towards the culture and the people behind the language. Doesn’t it ring a bell? If you check his video, you will definitely like him, but later he will try to sell you his method.

It’s never too late to start learning a language. Did you know that speaking other languages helps prevent Alzheimer? Whar other reaons do you need?

Anecdote:

My father was never good at languages (and I guess he wasn’t very interested in them either). Until one day, when he was already 50, he decided to start learning French. There were some times in which he tried to learn English (with not very good results), but this time he took it seriously. Few years later (4 or 5) he’s got a certified level for C1 and can communicate very well in French. Myself, I started studying languages seriously after 18. It’s never late.

10. Don’t give it up

It’s a distance race. Learning a langauge does take time.

I know, I know. You’d love to use these ideas strictly: move to a village in India and learn Punjabi, but you have a job stealing your time. Or a no-job stealing your money.

Languages are learnt through insistence. Keep on. Try not to abandon them. When you can’t go to the course anymore, look for a personal teacher, or someone to make language intercourse with, or go to some conversation practice club… And take it up again as soon as possible.

It’s important not to give up, because in short-term you may not realize how much you have learnt, but one day will come in which you will be able to chat with someone in that language, read a book or watch a movie. And you will feel awesome, because suddenly you would have access to millions of articles on Wikipedia, movies that were never translated, mountains of books and lots of people that may hire you or may make you fall in love. But all this will happen only if you don’t give up halfway.

Learning a language can be rewarding but also quite desperating. Sometimes it all seems to be so easy and sometimes even the silliest detail is an impossible obstacle for you to move on. Some days you will get out from your lesson happy and cheerful, greeting the birds with your new language, but sometimes you will get out crestfallen and shuffling, feeling the worst student in the class. All this is normal. It even has a name: The Kramer-Bohmstadt syndrome. Hehe. No, I’m joking, I just made it up. Don’t give up!

And you? Do you have any tricks or techniques for learning languages? What is working for you? What is failing? Share your wisdomfulness with us!

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