Tag Archives: Crítica

En Passengers triunfa el HAMOR

El hamor es algo bellísimo, que no tiene límites espaciales ni temporales y puede triunfar lo mismo en Notting Hill que en los inmensos vacíos galácticos.

ESPÓILERES DESDE YA.

passengers

Hoy vamos a hablar de una película muy bonita que nos hace reflexionar pero que también nos emociona los sentimientos, que son muy importantes. Se trata nada más y nada menos que de Passengers. Protagonizada por Jennifer Lawrence, Chris Pratt, Morfeo y un roboz.

El filme nos habla de un futuro indeterminado en el que, gracias a grandes empresas, la humanidad está colonizando planetas lejanos. Pero las compañías del futuro no son como las actuales. Las compañías del futuro son gigantescas empresas todopoderosas con las que la gente se endeuda de por vida y que no dudan en recortar en seguridad con tal de abaratar costes. En el futuro uno no se puede fiar de ellas porque te la lían parda y ese es el desencadenante de nuestra historia.

Chris Pratt, que ya nos maravilló haciendo de César Millán en Jurassic World, despierta de una hibernación en una enorme nave espacial con forma de baticao. Hasta aquí todo ok, pero le quedan 80 años para llegar al destino y así a primera vista a Chris Pratt le echas unos 30 por lo menos. Hagamos cuentas: 30 años que tiene + 80 que le quedan = 110 que tendrá cuando lleguen al planeta de destino. El tío va a llegar moñeco moñeco A NO SER que vuelva a la hibernación.

No vamos a decir que no lo intente, porque sí que intenta cosas, pero también diremos que pierde mucho tiempo en un bar que hay y bailando en la Wii del futuro. Sabemos que pasa mucho tiempo porque se va dejando se va dejando. Al cabo de un año tiene unas barbas de profeta que parece Ignatius Farray. Pero claro, a él le da un poco igual, porque total nadie va a verle por la nave: están todos hibernando. Y menos mal que es Chris Pratt el primero en despertar, porque si llega a ser Jennifer Lawrence, por exigencias simétricas del guion, le tocaría estar un año sin depilarse (para que los espectadores entendiéramos el paso del tiempo) y tendría pelos en las piernas, en los sobaquillos y a lo mejor hasta un poco de bigotillo. Pero como todos sabemos, esas cosas no se pueden sacar en el cine porque van en contra de la Primera Enmienda, me parece. “No sacarás mujeres sin depilar en las películas, aunque lleven 20 años encerradas, maniatadas y sin contacto con nadie. Se habrán hecho la depilación láser o algo de eso. Sí, aunque sea la Europa Medieval. Me da igual. Hazme caso. Soy la primera enmienda. Qué sabrás tú, alfeñique”.

Al cabo de un año nuestro protagonista se da cuenta, más o menos, de que lo tiene chungo para volver a hibernar y un día dándose un paseo entre la gente hibernada ve a Jennifer Lawrence, que es una muchacha pues muy riquiña, ¿qué queréis que os diga? Y así tan limpita en su cápsulita de hibernación pues tiene un enamorar rápido.

Pero el César Millán de los velocirraptores no es un hombre superficial que solo la quiere por su físico. No. Él le mira antes el perfil del Facebook y ve que la chavala es escritora, filosóficamente salerosa y serenamente vivaz. O sea, que no se enamora porque esté buena, se enamora porque es muy inteligente y ha escrito un libro y se siente muy identificado. Y claro, con todo ese amor, pues decide despertarla.

¿Que también podría haber mirado otras candidatas a despertarse? No te digo yo que no, pero no serían Jennifer Lawrence y habría que pagar a más actores, que solo salen cuatro pero cobran cacheses muy elevados. ¿Que también podría haber salido bollera la Jenny? Ah, pues eso a lo mejor no lo hemos pensado, Chris Pratt. Eh. Chris Pratt. Tan listo para unas cosas y tan tonto para otras, Chris Pratt.

Así que, en fin, la despierta y, claro, la chica también pasa unos días de a ver cómo lo solucionamos, a ver cómo volvemos a la hibernación, pero como todo eso ya lo hemos visto con Chris Pratt pues los guionistas hacen una elipsis y rapidito tenemos a una Jennifer Lawrence resignada a vivir en la nave con Chris Pratt que era lo que todos queríamos desde un principio (porque veníamos al cine habiendo visto el tráiler y ya estaban tardando en salir Jennifer Lawrence y el amor).

Y bueno, como no hay mucho que hacer, pues juegan juntos a la Wii y van al bar y ya un día que se aburren mucho hacen un paseo espacial y ya de vuelta se les ocurre follar. ¿Qué van a hacer ahí 80 años encerrados? Pues follar. Y hay que decirlo. No vamos a ser mojigatos a estas alturas. Y ya puestos, abordemos un tema que la película no deja claro del todo. Al follar, ¿no se queda embarazada Jennifer Lawrence? ¿O es que tienen suministros de condones para 80 años (que no creo)? ¿O es que a Chris Pratt le ha hecho la vasectomía un velocirráptor (un poco más probable, pero tampoco mucho)? ¿O es que el Método Ogino funciona por una vez (niños, no probarlo en casa)? ¿O es que ejercen la saludabilísima y poco reconocida práctica del sexo interfemoral (búscalo en google si quieres)? ¿O es que estaban siguiendo las especificaciones de la Segunda Enmienda? “Cuando dos echen un quiqui, ninguno se preocupará nunca por el método anticonceptivo, ni se hará mención alguna a él, ni se mostrará en plano, ni nada, no sea que parezca sexo del que tiene la gente”.

De aquí pasamos directamente a la Tercera Enmienda que dice (esto hay que leerlo con voz como de Dios dictándoselo a Moisés, que no sé si lo estáis haciendo bien): “Después del quiqui, la chica se tapará las tetas porque tetas durante el quiqui vale, pero tetas durante otras actividades es una ordinariez, a no ser que sean las tetas de un tío que entonces todo ok”.

Ah. También está muy bien haber despertado a Jennifer Lawrence porque es como la Rose del Titanic, ella iba en primera clase, no como César Millán, que iba en clase turista. Así que pueden desayunar frutitas y cosas chachis, no el salvado que tenía que tomar César Millán por obligación.

Y viven muy felices follando y jugando a la Wii del futuro, pero no olvidemos que en las películas de amor siempre hay tres fases: (1) la luna de miel, (2) la discusión de la hostia y (3) la reconciliación con acto de amor de la hostia. Así que tarde o temprano se van a enfadar.

Y tú te preguntarás, querido espectador, ¿cómo se van a enfadar el uno con el otro con todo lo que se quieren? ¿Cómo es esto posible? Hombre, pues porque Chris Pratt ha despertado a Jennifer Lawrence y la ha obligado a pasar el resto de la vida a solas con él. Pero eso ella no lo sabe. Solo lo sabe una persona y es un roboz: el roboz que trabaja de camarero en el bar, un tipo tan filosófico como electrónico. Este es un roboz que en principio parece que no se entera de nada, pero que luego, menudo pájaro, le falta tiempo para soltarle a Jennifer Lawrence que Chris Pratt la ha despertado para frungir con ella los próximos 90 años.

Y Jennifer Lawrence, que tonta no es, se enfada e incluso le agrede físicamente, para que veamos que no es una mujer indefensa. Y le hace el vacío y se vuelve runner (dato importante). Si yo no sé cómo no lo mata, porque el tío es un malaje, no me jodas. A mí lo que me hubiera gustado es que lo matara, se pasara un año sola jugando a la Wii del futuro, y acabara decidiendo despertar a algún macizo para follárselo. El macizo acabaría enterándose y matando a Jennifer Lawrence, claro. Luego pasaría un año aburrido hasta que se le ocurriría despertar a una maciza para follar. Y así continuaría el ciclo de follar-crimen-follar-crimen hasta llegar al planeta ese. Al final solo quedarían los más feos de todos, los lefties, los que nadie quería follarse. Y el planeta colonizado parecería una película de Javier Fesser. Años más tarde llegarían otra vez los humanos y pensarían que son una raza de orcos.

Pero eso no pasa en la película, solo en mi imaginación. En la película pasa otra cosa que la voy a contar: se despierta una tercera persona: Morfeo. Que por suerte es miembro de la tripulación (no un simple pasajero) y tiene acceso a cosas reservadas que no tenían los otros. Se despierta y les dice:

Vamos a ver, pollitos, la que me habéis liao, que me habéis plantao un árbol en medio la nave.

Porque le plantan un árbol en medio de la nave que no lo había dicho que no se sabe de dónde lo han sacado. También les dice:

—Vamos a ver, pollitos, que tenemos que reparar la nave que tiene unos fallos la nave y esto va a ir a más y vamos a morir todos si no lo arreglamos.

Los pollitos aceptan y en ese momento le da un vahído a Morfeo y tienen que llevarlo a la enfermería, que, gracias a Dios, está toda automatizada, porque claro, no se ha despertado ningún enfermero. Entonces hay un máquina que le dice:

—Ay, Morfeo, Morfeo, estás hecho un Christopher. Vas a morir en pocas horas, lo sepas.

Al parecer su cápsula de hibernación funcionaba muy malamente y a saber qué le había metido en el cuerpo. Y dice Morfeo:

—Amigos, los últimos 12 minutos que he pasado con vosotros me han dejado mucha huella. Y os encomiendo la misión de cuidar el uno del otro, sí sí, aunque estéis enfadaos, hay que quererse. También os doy mi llave de acceso a las cosas para que reparéis lo que está roto, que no sabemos qué es, pero que tenéis que arreglarlo o moriréis todos.

Y fenece.

Entonces Jennifer Lawrence y Chris Pratt se ponen a buscar por la nave qué es lo que está roto y descubren una avería bien gorda. En esta parte descubrimos que Jennifer Lawrence será muy de alta alcurnia, muy clase oro y todo lo que tú quieras, pero no tiene ni idea de la ingeniería. Claro, la mujer es una periodista ensoñadora, una niña bien que ha pillado un billete de ida y vuelta para buscar aventurillas espaciales. Mientras que Chris Pratt es lo contrario. Vale, puede que sea un perro callejero de los suburbios que ha conseguido el billete con un descuento de Groupon, pero sabe cómo se arreglan los roboces y las cosas de la nave.

Así que cuando llegan al meollo del problema ven que la única manera de arreglarlo es salir por fuera de la nave, al vacío del interestelaje y jugarse la vida. Chris Pratt, que así de primeras tiene más iniciativa, más ímpetu arrebatador, decide que sale él y, mientras, Jennifer Lawrcence solo tiene que quedarse dentro y dar a un botón, que ya me dirás tú qué complicación entraña eso.

Chris Pratt sale fuera, Jennifer le da al botón y, contra todo pronóstico, Chris Pratt no se muere a la primera, sino que queda flotando a la deriva en el espacio. Así que Jennifer Lawrence, que ve cómo se ha sacrificado por ella, decide que le perdona. Al fin y al cabo, qué más dará haberle arrebatado su vida por completo, en el fondo no es mal tipo.

Aquí hay un paralelismo con la Bella y la Bestia. Vale que Bestia rapta a Bella y la maltrata un poquitito, pero después de convivir un tiempo, Bella ve que no es tan malo y le da una oportunidad. Otra reflexión es decidir qué es más sacrificio, si morirse en el espacio o pasar 80 años jugando a la Wii del futuro. La película no deja en ningún momento de retarnos intelectualmente.

Y la cosa no es solo que lo perdone, sino que la propia Jennifer Lawrence, en un alarde de singular arrojo, se calza ella misma el otro traje espacial y se lanza al vacío espacial a buscarlo. Consigue traerlo de vuelta sano y salvo pero muerto. Es lo que tiene el espacio en esta época del año, que es muy frío y muy interestelar y eso como no vayas bien abrigado te puede pasar como a los niños de los anuncios que salen a la calle sin haberse tomado el actimel, que están como transparentes en medio de las inclemencias porque se van a coger una pulmonía.

Jennifer lleva a Bestia a la enfermería automatizada esta y mirando en la tablet con la que se maneja descubre un botón que pone revivir. Y piensa: ¿lo doy o no lo doy? Venga, lo doy. Y el tío revive. Y se ponen muy contentos porque se quieren y se aman.

Ahora toca rehacer sus vidas. César se pone a investigar la máquina de resurrección, porque es un hábil mecánico sediento de saberes técnicos, y Jennifer Lawrence se va a maquillar al camarero, porque es una tía.

Y luego se encuentran por ahí y le dice:

—Pues yo he maquillado al camarero.

—Pues yo he descubierto que la máquina de resurrección de la enfermería podría devolvernos a uno de los dos al estado de hibernación y mantenerlo con vida hasta que la nave llegue a su destino.

—Uy, qué me dices.

—Lo que oyes. Y mira, por lo que sea, llámame loco, no puedo evitar sentirme un poquín culpable, así que he pensado que si quieres te meto a ti en hibernación y yo me quedo por aquí el resto de mi vida dejándome la barba.

—Oh, qué gesto tan hermoso y caballeresco. Solo por el detalle, ya te perdono del todo y me quedaré contigo el resto del viaje.

—No esperaba menos. Hala. A follar.

LO MEJOR: La escena en la que Jennifer Lawrence está haciendo unos largos en la piscina y se va la gravedad artificial (que en esta película se va como cuando se va el wifi: sin avisar y con dramáticas consecuencias).

LO PEOR: Que triunfe el hamor.

Tagged , , , ,

En Arrival triunfa el HAMOR

Un día más, os traigo una crítica cinematográfica fresquita y divertida. Esta vez la película no era tan mala como las otras en las que he contado cómo triunfa el HAMOR, pero me ha parecido que por sus clichés y sus frases a bulto, podía ser buen material. Os dejo con ella.

ESPÓILERES DESDE YA.

arrival

Languages from otter space

Estamos ante una cinta aclamada por la crítica y el público que además tiene unos extraterrestres muy bonitos de ver. Revisa uno de los temas clásicos de la ciencia ficción: los marcianos, y un tema tratado en clásicos de cualquier género como es el hamor. Además está protagonizada por una traductora y eso va a hacer que nos interese mucho porque van a salir cosas de las lenguas y de la lingüística, una ciencia con poca tradición cinematográfica (excepto en películas como Lost in Translation, La lengua de las mariposas y Ocho Apellidos Vascos).

La película nos presenta a la doctora Louise Banks, interpretada por Lois Lane, que es profesora de universidad y está maciza y gracias a unos fláshbackes vemos que tiene un pasado muy tormentoso y de cámara en mano en el que se le murió una hija que tenía de una enfermedad muy rara. Y da mucha pena porque se querían mucho y se hacían cosquillas.

El filme filme empieza con la Doctora Banks que va a dar una clase de cómo nace el Portugués (la lengua, no el señor de Portugal, que nace normal como tú y como yo), pero ese día, por lo que sea, pues muchos de los estudiantes de filología portuguesa de Wisconsin se han pirado la clase. Enseguida vemos que no es porque sean unos vagos, es porque han llegado a la Tierra unos ocnis extraterrestres. Al final la Doctora Banks no les pone falta ni nada porque es comprensiva y porque han venido los ocnis.

Y aquí viene una de las grandes cualidades de la película: los ocnis no vienen solo a Washington DC a la Casa Blanca, sino que antes de venir se han metido en Trip Advisor y se han informado y han puesto naves en varios países. Y en Estados Unidos ha caído una en Wisconsin (o un sitio que suena parecido así a agrario y a rural).

La madre de la Doctora Banks la llama para ver si está bien, porque ya sabemos cómo es una madre. Que si esta niña no me come, que no se me abriga, que no me sobrevive las invasiones ocnis

A pesar de todo, la vida sigue y la Doctora Banks tiene que volver al día siguiente a la universidad a su despacho a hacer sus cosas de profesora y es entonces cuando aparece el Coronel Weber, que es el típico militar americano muy resolutivo y un poquito belicoso que no es muy brillante pero que tiene buen corazón. El Coronel Weber llega y le dice:

—Tradúceme esto.

Y le da una grabación de las voces de los extraterrestres que son un poco como cantos de ballena de ultratumba.

—Lo siento, pero no sé lo que dicen.

—¿Cómo es eso posible? El otro día le dimos una grabación en farsi y usted supo traducirla.

—Claro, pero es que soy licenciada en filología farsi, pero del lenguaje de los alienígenas no sé nada, no tengo ni el First.

—No entiendo lo que quiere decirme.

—Pues que para traducir de un idioma, primero hay que conocer ese idioma.

—¿Qué insinúa, doctora?

—Que uno no puede traducir una lengua que no conoce.

—¡Déjese de tecnicismos y dígame por qué no quiere ayudarnos!

—Primero tendría que aprender su lengua, y luego podría traducirla.

—Doctora Banks, explíquese.

Y están así un rato largo y los espectadores ya vemos que el Coronel Weber listo listo lo que se dice listo no es. También vemos que la Doctora Banks, sin en cambio, es muy espabilada, que sabe portugués y farsi, algo poco común entre las americanas tan macizas como ella.

Al final, el Coronel Weber le pregunta:

—Vamos a ver si me aclaro, lo que usted dice es, corríjame si me equivoco, que para traducir esto, tendría que aprender su lengua, ¿no?

—Así es.

—¡Pues apréndala!

—¡No puedo!

—¡ES UNA ORDEN!

—Tendría que ir allí y estar con ellos, porque no hay cursos CCC de lengua alienígena.

—LE DIGO QUE LA APRENDA.

—Para eso tendría que ir allí y estar con ellos.

—DIANTRES, DOCTORA BANKS, LE REPITO QUE LA APRENDA

—Y yo le digo que tendría que ir allí y estar con ellos.

—Doctora Banks, me da la impresión de que usted lo que quiere es ir allí y estar con ellos.

—Exacto.

—¡Nunca lo permitiré!

—¿Por qué?

—Porque soy un militar y tengo mis motivos.

—Como vea.

—Vamos a ir a buscar al segundo mejor traductor de los Estados Unidos, que es un rival suyo, Doctora Banks, y él hará el trabajo.

—Pues muy bien. Vayan a buscar al segundo mejor traductor de los Estados Unidos, que es un rival mío, por mí perfecto. Ya nos veremos, señor militar.

—Ya nos veremos, señora traductora maciza.

Y según se está yendo el Coronel Weber, la Doctora Banks le dice:

—¡Espere! Antes de contratar al segundo mejor traductor de los Estados Unidos, que es rival mío, pregúntele cómo se dice «guerra» en sánscrito y qué significa.

Fijaos qué lista es, que habla portugués, farsi y sánscrito. ¿Qué habrá querido decir con esto? ¿A qué está jugando la Doctora Banks? Lo veremos en la siguiente escena.

Ya es de noche y la Doctora Banks está en su casa. Vemos que tiene una casa enorme para los estándares de profesores de Filología Portuguesa en Wisconsin, de lo que se infiere que en su día ganó un sueldo de Nescafé. La vemos en ropa de andar por casa, comiendo porquerías y viendo la tele (normal que su madre se preocupe) y estando ya dormida, la despierta un ruido atronador de helicópteros panter scout explorer ranger con unos focos enormes que irrumpen de pronto en el jardín de su casa. Que menos mal que vive apartadita en el campo, que si no, menuda escandalera para los vecinos que muchos se tienen que levantar pronto que también tienen vidas (pero están contadas en otras películas, no en esta, esta va de la Doctora Banks y los ocnis).

Entonces la Doctora Banks se pone la bata y sale a ver qué pasa y es el Coronel Weber que viene a buscarla para llevársela:

—A ver, que a final sí que te llevamos al ocni.

—Anda, ¿y eso?

—Pues que le hemos preguntado al segundo mejor traductor de los Estados Unidos, que es rival suyo, lo de la palabra «guerra» en sánscrito.

Aquí, si fueran fieles a lo que dijo la doctora, la conversación seguiría así:

—¿Y cómo os ha dicho el segundo mejor traductor de los Estados Unidos, que es rival mío, que se dice «guerra» en sánscrito?

—युद्ध.

—¿Y cuál ha dicho que es su traducción?

—«Guerra», obviamente.

Pero esta escena así habría sido una perogrullada, así que los guionistas, que no son tontos, la han hecho de esta otra forma mucho más dinámica:

—¿Y cómo os ha dicho el segundo mejor traductor de los estados Unidos, que es rival mío, que se dice «guerra» en sánscrito?

—Dice que la palabra es «desacuerdo». ¿Cuál es su respuesta, Doctora Banks?

—«Ansia viva de tener más vacas».

—Pues le voy a ser sincero, Doctora, me gusta más la traducción del segundo mejor traductor de los Estados Unidos, que es rival suyo, pero ya hemos venido hasta aquí con los helicópteros thunder black hawk tiger launcher y los focos y toda la pesca y ya nos la llevamos a usted. Que también, ahora que lo pienso, tendríamos que haberle preguntado a usted por whatsapp o algo que cuál era su respuesta. Nos hemos precipitado. Vístase, que nos la llevamos al ocni.

Así que la Doctora Banks se sube al helicóptero y ahí conoce a un científico, que lo llevan también al ocni para que aporte su visión científica del asunto. Además, como es científico de ciencias de verdad, se mete un poco con la Doctora Banks que es traductora, pero la Doctora Banks le pega un zasca y el científico acaba diciendo:

—Vaya, enfoca usted la lengua como si fueran matemáticas.

Y ella, en vez de decirle «Pues claro, hijo, bienvenido al siglo XXI donde la lingüística es una ciencia, inculto insolente», pues le sonríe un poco y se hace la coqueta, porque en el fondo se gustan y ya hay una semilla de romance plantada.

A partir de aquí los acontecimientos de precipitan. Llegan a la base militar que tienen montada al lado del ocni. Ahí en la base están conectados por skype con las otras bases del mundo donde hay más ocnis y tienen una pantalla grande donde pone «Rusia», «Pakistán», «China», «Sudán», etc. Y ahí se ven todos los skypes que están haciendo a la vez. Recordemos que eso es en mitad del prao en Wisconsin y anda que no les va bien el wifi.

Un ratito después les ponen unos trajes de cocinar meta y les meten en el ocni y allí se ven cara a cara con los extraterrestres que son como pulpos muy grandes de siete patas y que fuman mucho, porque la zona donde están tiene una niebla espesa así como de Lluvia de Estrellas. Yo estuve toda la película esperando que se metieran para atrás y salieran transformados en octópodos famosos, como el Doctor Octopus, el Pulpo Paul o el Pulpo A Feira.

Intentan hablar con los pulpetes, pero no se entienden, como ya había predicho la Doctora Banks y aquí viene su primera gran revelación. ¿Y si los alienígenas no tienen un lenguaje sonoro sino visual? Ahí se caen todos de la silla porque ven que es muy inteligente y que piensa fuera de la caja y bajan al chino en un periquete y le compran una pizarra para enseñarles a comunicarse por escrito. Los pulpetes, por su parte, se comunican dibujando cercos de café, como el que se queda en la mesa cuando se derrama un poco.

Entonces la Doctora Banks escribe su nombre en la pizarra: «Louise» y se da en el pecho, como diciendo «así me llamo yo» y como todo el mundo sabe, un golpe en el pecho es el gesto intergaláctico de «así me llamo yo». Lo entienden los chinos, lo entiende Tarzán y lo entiende ese gorila tan listo de la película Congo, así que, ¿cómo no lo va a entender el pulpete? Y en efecto, lo entiende y ahí empiezan a comunicarse unos y otros.

Aunque esto es muy impresionante, el Coronel Weber no lo entiende (recordemos que tenía el conocimiento justo para pasar el día) y se enfada y le dice a la Doctora Banks:

—Doctora Banks, les está enseñando palabras de primaria: «Persona», «caminar», «día»… ¿Qué pretende?

—Hay que empezar por palabras sencillas, para luego ir avanzando.

—No me confunda, Doctora Banks.

—Primero les enseñamos conceptos simples y después los complicamos poco a poco.

—Deje de lado su jerga científica, Doctora Banks, y hable claro.

—Digo que por algún sitio hay que empezar. No podemos enseñarles lo primero «resiliencia», «carbonara» y «backstage».

—Doctora Banks, está agotando mi paciencia, dígame por qué no saben ya hablar con ellos.

—Estamos aprendiendo poquito a poco.

—Vaya al grano, Doctora Banks o le monto un consejo de guerra.

En fin, que, a pesar de lo contumaz que es este hombre, la investigación sigue adelante y descubren algo muy importante acerca de la escritura de cercos de café de los alienígenas. Esta conversación que reproduzco a continuación ya no es con el Coronel Weber, es con otra mujer que anda por ahí y que sí entiende un poco de qué va la cosa:

—Hola, Doctora Banks.

—Hola, mujer que andas por aquí, que no eres el coronel Weber y que sí que entiendes un poco de qué va la cosa.

—¿Qué has descubierto?

—Una cosa muy importante. Al contrario de los lenguajes humanos, los símbolos de su escritura no representan sonidos, sino ideas.

—Pero, Doctora Banks…

—¿Qué?

—Eso lo hacen varias escrituras humanas, como la china, la japonesa, y en su momento otras escrituras de la América precolombina.

—QUÉ DIRÁS.

—A ver, Doctora Banks, eso no es nada nuevo, y mucho menos alienígena, no me diga que ha estado todos estos días yendo usted al ocni para aprender esto tres meses después… Podría haber ido yo y lo habría descubierto mucho antes. Tan lista y tan maciza que es usted, ¿y no sabe nada de la lengua china?

Pues mira, ya tiene bastante la mujer con haber aprendido portugués, farsi y sánscrito. Además que está enamorándose un poco del otro científico que no ayuda mucho en la trama pero que no está nada mal para su edad.

Poco a poco, van descubriendo más cosas de la lengua de los extraterrestres y por fin les preguntan «¿A qué habéis venido al a Tierra?» y ellos contestan haciéndose un poco los misteriosos con cosas como «No hay tiempo. Muchos se convierten en uno. Usar arma.» y eso pone nerviosas a las naciones. Aquí vemos que los seres humanos somos muy mala gente y siempre pensamos lo peor de las personas alienígenas. Y todas las naciones que estaban colaborando por skype empiezan a desconectarse porque quieren el arma para sí mismas o porque quieren atacar los ocnis o algo así, porque ya no me acuerdo bien.

El país más malo, como en tantas otras películas, es China, que tiene también un coronel muy estricto y se ve que más o menos igual de espabilado que el de Estados Unidos. Los de la base de Wisconsin se hacen con una grabación suya dando unas órdenes chinas. Y como los chinos se han desconectado del skype, pues no saben qué querrá decir y se ven obligados a ir al cuarto de la Doctora Banks que estaba ella ahí echada, entretenida con sus lóbregas pesadillas y recuerdos tormentosos del pasado y la sacan para que traduzca del chino.

Ja. O sea que sí que sabía chino. Pues no sé si esto la hace más lista aún, porque ya habla portugués, farsi, sánscrito y chino (nunca quiso especializarse en una familia de lenguas en concreto) o si la hace más tonta por no haber pensado antes en los ideogramas. En cualquier caso, la mujer traduce lo que dice el coronel chino y es algo así como que «venga vamos a matar el ocni que ya se me ha acabado la paciencia».

Entonces se preocupan mucho. Pero tampoco sé muy bien por qué, porque el Coronel Weber también es partidario de darles cera.

—A lo mejor vamos a bombardear el ocni, Doctora Banks.

—Ay, no, no lo bombardeéis.

—Lo bombardearemos. Han dicho la palabra «arma».

—Pero es que, por la información que tenemos acerca de su lengua, no sabemos si la palabra fue «arma» o  «herramienta» o «almendruco» o «Cincinati».

—No me líe, Doctora Banks.

—Yo creo que son gente maja.

—Ya está usando sus términos especializados, Doctora Banks.

—Por favor, no los bombardeéis.

—No entiendo adónde quiere llegar, Doctora Banks.

—¡Son buenos!

—¿Qué pretende, Doctora Banks?

—¡Que no los bombardeéis!

La cosa está muy tensa, pero de repente la Doctora Banks se da cuenta de que ya tiene el First de la lengua alienígena y empieza a pensar como ellos, con ideogramas de cercos de café, que son atemporales (o pantemporales, según se mire). Y entonces le viene la iluminación: el tiempo no existe y todos los instantes son simultáneos. Lo cual viene muy bien para saber lo que va a pasar. Y les pregunta a los pulpetes:

—¿Cómo es que nos dais esta herramienta tan cojonuda, que podemos ver el futuro con ella?

—Porque, como tú bien dices, nosotros, que vemos el futuro, sabemos que dentro de tres mil años, sí sí, tres mil años la humanidad nos va a ayudar con una cosa. Nos vais a sacar las castañas del fuego. Y nosotros pues os ayudamos también ahora.

—Mira qué bien.

Y efectivamente, la Doctora Banks se ve de pronto en el futuro en una recepción Ferrero Rocher del embajador que va monísima ella que se celebra en su honor por haber salvado a la humanidad. Esto se llama un flashforward, que es como un flashback pero del futuro. Allí se encuentra con el Coronel Chino que parece que entra fuerte, que va a trochón ahí a tirarle los tejos a la traductora maciza, porque apenas cruzan dos palabras y ya le está dando su número de teléfono personal. Pero no está interesado en ella de esa forma. Qué malpensados somos.

Salimos del flashforward y volvemos al presente y vemos que la Doctora Banks recuerda el número del chino y le llama por teléfono. Y sí, habla chino muy fluido. Y le dice:

—Oye, chino, no bombardear nada, eh.

—¿Quién es? ¿Qué horas son estas de llamar a una casa?

—No bombardear, mecagüendiós.

—Estamos contentos con nuestra compañía, gracias.

—Soy la Doctora Banks, traductora de lenguas peregrinas por la universidad de Wisconsin y maciza cásual.

—No conozco a ninguna Doctora Banks. Es más, ahora mismo estoy ocupado con bombardear un ocni y solo haré caso a las personas que me digan frases de las que me dijo mi difunta mujer en su lecho de muerte.

Entonces vemos otro flashforward de la fiesta del futuro con el chino dándole la chapa a la Doctora Banks con frases de su mujer moribunda. Y al verlas en el futuro, pues se las dice en el presente.

—Hostia, pues ya no voy a bombardear nada. Gracias por llamar, Doctora Banks.

Y la Doctora Banks le dice al Coronel Weber:

—Que los chinos no van a bombardear su ocni.

—Ah, pues nosotros tampoco bombardearemos el nuestro.

Al darse cuenta de su nuevo poder, la Doctora Banks podría haber ido a cantarles las cuarenta a los pulpetes, porque ella podía ir al futuro y aprender cosas de él, pero los jetas de los marcianos no se molestaron en pasarles a los humanos una lista de vocabulario de su idioma, que hubiera sido lo suyo. En vez de eso, les tienen allí días y días haciendo el canelo, porque mira que hacen el canelo, para aprender su lengua. Que ya no digo que vayan a dentro de tres mil años cuando ambas razas son BFFs y se comunican guay sin problemas, que solo tenían que haber ido unos meses al futuro cuando la Doctora Banks ya sabe comunicarse. Luego dicen que los españoles somos vagos, pero los marcianos a veces también. Pero la doctora Banks es un cacho pan y piensa, oye, pues que me quiten lo bailao, ya son ganas de crear mal rollo. Y no les dice nada.

Y se salvan todos y los ocnis se van y la Doctora Banks se enrolla con el científico que al final pues sí que la había ayudado en algunos momentos, también hay que reconocérselo al hombre. Y con él tiene una hija, que es la hija que vimos antes en unos fláshbackes pero que no eran fláshbackes sino flasfórwardes. Este es el giro bueno de la trama. Y vemos que, aun sabiendo la Doctora Banks que su hijita iba a morir de una extraña enfermedad, la tuvo igualmente. Y la quiso. E hicieron dibujos juntas. Y la amó durante los años que vivió. Porque aunque hayan venido los ocnis, lo importante es la familia y hacer dibujos con tu hija.

La películas es una profunda reflexión sobre lo que es ser madre y traductora y sobre la importancia del wifi en las áreas rurales.

Lo mejor: Cómo están hechos los marcianos y los ocnis.

Lo peor: Que los ocnis se vayan a la francesa.

Tagged

En Escuadrón Suicida triunfa el HAMOR

Tras el éxito de esta crítica de Jurassic World, que más que una crítica es un resumen, os traigo este resumen de Escuadrón Suicida por si no queréis gastaros el dinero en verla.

suicide

Bueno, pues a ver. La película es muy bonita y muy entretenida y sale Will Smith.

ESPÓILERES DESDE YA.

Escuadrón Suicida es una película muy innovadora y muy fresquita porque los protagonistas son los malos y eso no debemos olvidarlo. Los buenos, que en esta película son el Gobierno y los marines y los seals, pues resulta que también son bastante malos. Y los malos, los malos de verdad, los enemigos de los malos, son aún más malos. Es como cuando vas al cine y pides las palomitas pequeñas y no tienen ese tamaño, porque solo tienen grande, muy grande y maxi. Aquí hay malos, muy malos y maxi.

Con Escuadrón Suicida aprendemos que los seres humanos son seres complejos y aunque sean malos, pueden tener hijos y quererlos y pueden hacer amigos con más rapidez incluso que las personas normales.

La película empieza con una señora muy formal y un poco siniestra que ha ido a un restaurante a fastidiarles la comida a unos altos mandos del ejército, porque se tira ahí horas y horas dándoles la chapa. Pero todo tiene una explicación. La mujer trae un álbum de fotos donde se ve a todos los miembros del Escuadrón Suicida y eso lo usan los guionistas como recurso muy inteligente para ir haciéndonos unos fláshbackes donde iremos conociendo a estos pintorescos personajes. También los del equipo de edición han querido echar una mano con esto y han puesto con WordArt unos carteles alrededor de los personajes con adjetivos que describen su personalidad como «impredecible», «gruñón» o «amigo de sus amigos» y así podemos seguir mejor la trama, porque conocemos a los personajes más a fondo.

Los fláshbackes son lo mejor de la película, porque sale Batman, sale Flash y sale Harley Quinn antes de ser psicópata, que era una muchacha muy aseada y muy trabajadora cuyo único error es darle una metralleta al asesino más despiadado que ha conocido Gotham City y tirarse a un tanque de ácido (muy diluido eso sí, porque acaban echando un quiqui en él, pero es lo que tiene la juventud, que te da igual un Seat Ibiza que un tanque de ácido).

También en esta parte conocemos a June Moone, una exploradora de la selva que, según dice la jefa, «se metió en la cueva equivocada». Pues bueno, depende de cómo lo mires. En esa cueva había unos tesoros milenarios y unos poderes muy cósmicos y muy omnímodos, o sea, que visto desde una perspectiva arqueológica, era la cueva adecuada. Lo que pasa es que la mujer era curiosa y abre una botella donde estaba encerrado un espíritu y es poseída por él. Y claro, estar poseída por un espíritu es muy esclavo y ya te deja poco tiempo para la tesis de arqueología. Pero la jefa ha encontrado la manera de mantener al espíritu este más o menos controlado: volvió a la cueva (vaya, parece que no era tan «equivocada») y cogió el corazón del espíritu, que es un poco como un moñeco vudú, que si tu lo estrujas o lo pinchas con un boli bic, el espíritu se resiente y se caga en tus muertos.

Además de eso, el espíritu está controlado de otra forma: solo aparece cuando la respetable arqueóloga June Moone dice «Encantadora» (que es el nombre del espíritu y es muy irónico, porque no es encantadora, sino más bien una bruja de cuidado). Entonces Encantadora toma el cuerpo de June Moone y conviven las dos en el cuerpo de Cara Delevigne, como el Doctor Jekyll y Mister Hyde o como José Mota y la Blasa.

La jefa presenta a encantadora ante un comité de estos de los Estados Unidos con muchos generales maduros muy serios alrededor de una mesa. June Moone (un poco a regañadientes, todo hay que decirlo) invoca a encantadora y ninguno de los generales se inmuta porque son gente muy vivida, están de vuelta de todo: han sufrido mucho en el Golfo y un ente extraterrestre con poderes sobrehumanos tampoco les perturba. Es más, uno dice que no tiene tiempo para juegos de magia y entonces la jefa le hace un gesto a Encantadora y en un segundo viaja a Teherán, se infiltra en la cámara acorazada de la base secreta subterránea del Ministerio del Mal y roba un informe muy secreto y se lo tira encima de la mesa al general incrédulo. ¿No querías magia? ¡Pues toma dos tazas! Aunque el informe está escrito en árabe, por suerte los iraníes se han afanado en dibujar los misiles cayendo sobre ciudades y muchas calaveras que representan muerte para que cualquiera que coja ese informe sepa al instante, sin asomo de duda, que lo ha escrito gente muy malvada (mira, más malos) y con muchas ganas de bombardear ciudades.

Y así, con todo el percal de la posesión demoníaca, June Moone se echa un novio que es muy buena gente y que tiene un trabajo estable como agente especial del Gobierno o nosequé, y es probablemente de los pocos buenos buenos que salen en este filme y que al final será muy importante.

A partir de aquí los acontecimientos se precipitan. Y todo se desata porque un día, estando en un hotel tan ricamente, June Moone, sin saberse muy bien por qué, dice “Encantadora” e invoca al malvado ser que habita en su cuerpo. Que aquí los guionistas se lo podrían haber currado un poco más y haber hecho que entrara en el hotel y dijera “¡Qué habitación más encantadora! ¡Oh, mierda!” o algo tipo “¡Jamás volveré a invocar a Encantadora! ¡Oh, mierda!”. El caso es que, una vez invocada, Encantadora hace unos viajes astrales de esos que hace ella y libera a su hermano que es otro bicho como ella y jura destruir a la humanidad con una máquina. Esto es importante. Recordémoslo: con una máquina.

Así que el novio llama a la jefa y le dice “Ha escapado”, porque ya se sabe, a buen entendedor, pocas palabras bastan. Y la jefa se queda ojiplática. “¡Repite eso!”, le espeta. “HA ESCAPADO”, le dice el novio. Que aquí vemos el verdadero significado del refrán: pocas palabras se refiere a pocas palabras distintas, aunque puede ser que a un buen entendedor haya que repetirle las mismas dos palabras varias veces.

Pero entonces la jefa piensa: «Joder, pues la verdad es que no podría haberse escapado esta mujer en un momento mejor, porque ahora, justamente ahora, acabo de formar un cuerpo de élite con los malos más poderosos del mundo y puedo mandarles a una misión suicida sin mucho remordimiento de que se mueran, porque como son malos…» Aquí vemos que era una mujer muy previsora.

Mientras tanto, Encantadora y su hermano se hacen muy poderosos en el centro de una ciudad (Midway City) y la gente huye y aquello está como el día después de los Sanfermines, con mucha basura por el suelo, mucho caos, mucha resaca electoral.

Y hasta allí llevan a los supervillanos, que van a colaborar con el Gobierno porque les han puesto unos chips en el cuello que, si desobedecen, pueden hacerlos explotar con una aplicación en el móvil que tiene la jefa. Que se ve que esa escena la han eliminado, pero hubo un desarrollador, haciendo todo un interfaz muy cuqui con las caras de los miembros del equipo. Una de las emociones más intensas que tiene el espectador al ver esa película es ver a la jefa con el móvil por ahí tan alegremente con la aplicación abierta. Por un lado estás preocupado por la batería de ese móvil, que está todo el rato encendido, y por otro tienes miedo de que la jefa dé sin querer a las caras y los mate, porque todos hemos dado un megusta a una foto de instagram sin querer.

Y ahí están todos los supervillanos: Will Smith, que dispara con mucha precisión; Harley Quinn, una mujer cuyo único mérito es haber sido la novia del Joker (es un poco la Belén Esteban del grupo); El Capitán Bumerán (os juro que no me lo estoy inventando), que es muy mañoso con los bumeranes, pero que su característica más principal es ser australiano; Killer Croc, una especie de Shrek que respira bajo el agua; Diablo, un tipo piroquinético que controla el fuego con la mente (que es lo que significa piroquinético, esto no tendría ni que explicarlo) y que es muy zen. El hombre sabe que ha hecho mucho mal en la vida y ahora ha decidido no usar sus poderes y mantenerse en calma y meditando y tal. Lo cual esta muy bien, pero luego Will Smith le pica un poco (muy poco) en plan: «Ay, qué tonto eres, Diablo. ¡Granuja! ¡Pasmarote!» y eso le enfurece mucho y se pone a calcinar y a deflagrar que da gloria verlo.

A todos estos los conocemos porque hemos visto sus fláshbackes y sus WordArts, pero de pronto llega un nuevo miembro que no ha tenido flashback ni WordArt, y eso ya nos da una pista de que mucho no va a durar. Llega en una bolsa como de cadáver, en vez de en coche como los demás, y eso también nos da una pista de que va a durar poco. El hombre sale de la bolsa, le dicen que no se escape, que si se escapa lo matan con la app, y él dice: “Pues mira, no me lo creo” y se escapa y lo matan con la app. Y otra vez pa la bolsa (qué previsora es esta jefa, de verdad). Y Will Smith, que es así el que tiene más corasonsito de todos y que acaba encariñándose con algunos de ellos, sentencia: “Mira, no me ha dado ni pena, porque no tenía ni flashback”. Y la jefa, a través de Skype, les dice que venga, que se pongan en marcha.

Aquí ya empieza la acción, de repente es de noche y hay que meterse en harina. El novio de June Moone es ahora el jefe del batallón y les ha engañado un poco a todos. Les ha dicho que lo que hay en la ciudad es un ataque terrorista, les dice «lo típico, unos moros con AK-47» o algo así. También nos presentan a Katana, una asesina espadachina japonesa que matará a quien sea si desobedecen las órdenes. ¿Pero para eso no teníamos ya la app en el móvil de la jefa? Pues sí, pero ya hemos visto que esta jefa es muy previsora. Harley Quin, que es así más inquieta la mujer, ve en medio de la ciudad una rayo de la muerte elevándose hacia el cielo y dice: «Eh, ahí hay un rayo de la muerte, probablemente creado por seres muy poderosos y muy malignos, elevándose hacia el cielo». Pero el resto del equipo no la toma muy en serio. Al fin y al cabo su misión es acabar con los terroristas musulmanes.

Dentro de la ciudad tienen que matar a unos seres asquerosos, amorfos, sin rostros, con sangre negra, una piel negra, bulbosa y grasienta y una constitución vagamente simiesca. Aunque esto pudiera parecer prueba suficiente de que lo que había ahí no era un ataque terrorista sino un poder demoníaco, nuestros protagonistas se limitan a matarlos sin hacerse muchas preguntas. Hasta que Will Smith encuentra unos archivos secretos en los que ve que lo que hay ahí no es un ataque terrorista de toda la vida, sino un poder demoníaco y se enfada y se siente herido y se va a un bar. Que ahí se ve que Midway City es una ciudad muy española, que incluso en el Apocalipsis encuentras bares abiertos. Y poco a poco van sumándose los otros supervillanos. Se suma también Katana, que en principio no era supervillana, pero que, en la tesitura de quedarse con el novio de June Moone o irse con sus amigos cosplayers, opta por lo segundo. Al final es que va hasta el novio al bar, así que tampoco tenía tanto drama la escena.

Ahí en el bar se toman unas copas muy bien preparadas, muy de barman profesional, que nos hemos perdido quién las hacía porque estábamos viendo a Katana decidir si entraba o no. Y esa habilidad para hacer cócteles es más superpoder que las habilidades de algunos de ellos (como la del notas del bumerán). Ahí en el bar se convencen los unos a los otros de que son un equipo muy pepino y que son la única esperanza para la humanidad para acabar con Encantadora y su hermano. Y ahí que van.

Primero suben a un edificio, porque tienen que rescatar a alguien… y… ¡Oh! ¡Era la jefa! Bueno, la jefa y otros cuatro trabajadores del gobierno a los que ella mata de cuatro tiros no sé muy bien por qué, creo que porque estaban ahí sin haberlos dado de alta en la seguridad social (y luego que si hay paro), y no quería meterse en problemas. Lo malo es que al poco de rescatar a la jefa, los malos la atrapan y la meten en una sopa de extracción de recuerdos y así los malos pueden dirigir su rayo de la muerte hacia objetivos muy concretos: como un satélite del gobierno o una base secreta.

Este es el momento culmen de la película, porque vemos que la jefa era tan previsora que hasta sabía la posición del satélite en el espacio en cada momento, lo cual hizo que pudieran lanzar un rayo de la muerte contra él. Para entender la importancia de este hecho, el director nos traslada a un centro de mando del gobierno con muchas teles y un señor medio militar medio burócrata se lleva las manos a la cabeza diciendo: «¡Era nuestro mejor satélite!». También destruyen con el rayo de la muerte una base secreta y el burócrata exclama: “¡Era nuestra base más secreta! ¡Es como si el rayo hubiera absorbido las memorias de la jefa!”.

Total, que los protagonistas se acercan ya al cuartel general de la mala y no tienen ningún plan, pero aparecen unos US SEALS que andaban por ahí y les dicen:

—No os preocupéis, tenemos puesta una bomba justo debajo de este edificio. Hace tiempo ya que la pusimos. Si la detonamos, morirán.

—Perfecto, entonces hacedlo.

—Ishh… Es que hay que accionarla manualmente.

—Pero hombre, ¿qué os costaba ponerle un control remoto?

—Si ya, si ya…

—Bueno, pues que vaya alguien a activarla.

—Ishh… Es que está en un túnel subterráneo que está inundado.

—No preocuparse, nosotros tenemos en el equipo a Killer Croc, mitad hombre, mitad cocodrilo, que lleva toda la película sin hacer nada. Nada de puta madre y respira bajo el agua y estaba ya un poco mustio el hombre pensando: «Jolín, a ver si no va a haber en esta misión ninguna parte de bucear bajo el agua».

—No. Iremos nosotros, los US SEALS.

—Pero escúchame, te estoy diciendo que este tío respira bajo el agua, nada muy bien, especialmente en entornos así oscuros y alcantarillescos y no ha hecho nada en toda la película.

—No sé, no sé. Creo que es mejor que vayamos los US SEALS, que es nuestro trabajo.

—Pero es que a Killer Croc también le han contratado para eso.

—Ah bueno, pos oc.

Y los US SEALS con Killer Croc se meten ahí y se infiltran y, mientras tanto, los otros van por la superficie para distraer a Encantadora y su hermano. Al llegar, Encantadora les dice:

—¡Ya he terminado mi conjuro!

¿Conjuro? ¿Pero no era una máquina?

—Erm… Seh… Eso quería decir… Mi máquina…

Vamos, que no se aclara ni ella, que es la propia artífice del rayo del mal, así que no me extraña que al final fracase.

El hermano está ahí también, que se ha convertido en un gigante de fuego muy fuerte y poderoso. Al verlo, todos se acojonan un poco, normal.

—¿Qué vamos a hacer con ese gigante de fuego tan fuerte y tan poderoso?

A lo que Diablo el piroquinético responde:

—Pues al hilo de lo que estáis diciendo, comentaros que tengo un poder que es convertirme en un gigante de fuego, un poco más fuerte y un poco más poderoso que ese.

Mira qué bien, mira qué suerte. Esto, que es muy sorprendente, si eres un espectador sagaz, ya lo ibas sospechando, porque antes te han puesto un flashback de Diablo después de haber perdido el control en un ataque de ira, lamentándose porque ha quemado toda su casa y su mujer y sus hijos. Que uno puede pensar que lo que se le ha ido de las manos es solo su poder de piroquinesis, no el poder de convertirse en un gigante de fuego, pero esa es la magia del cine, así juegan contigo los guionistas.

Y Diablo, convertido en un gigante de fuego, lleva al malo justo hasta el sitio donde está la bomba por abajo y la explotan y él se sacrifica, pero da muy poca pena, porque era un ser atormentado y como habían muerto su mujer y sus hijos, pos todo oc.

Y ya solo queda la Encantadora, que está ahí flotando ante el rayo de la muerte y les dice a los protas que se unan a ella (aquí ya vemos que Encantadora no las tiene todas consigo), que juntos gobernarán la galaxia y cosas así. Pero no los convence, porque serán supervillanos, ladrones, asesinos y sabandijas carentes de ética alguna, pero en estas últimas 18 horas se han hecho amigos, y un amigo es un tesoro. Aquí podríamos haber entrado en una sosegada reflexión acerca de la moralidad o no de subyugar a la humanidad, pero lo importante es que triunfa el HAMOR.

La mejor de todos es Harley Quin, que le dice a Encantadora que vale, que se va a unir a ella (pero ¡es mentira!, aquí está la genialidad de su plan) y Encantadora le dice que se arrodille y ya, que aunque sea un ser cósmico, milenario y transdimensional, los ritos del Medievo significan mucho para ella. Y Harley Quinn se acerca y empieza a decir:

—Me arrodillaré…

(Aquí Encantadora tenía que haber estado un poco avispada, porque los puntos suspensivos esos no podían significar nada bueno.)

—…pero…

(Y ya se sabe, que siempre que hay un «pero», todo lo que se ha dicho antes es como si no contara, eso lo he visto yo en Facebook un millón de veces, pero claro, Encantadora lleva miles de años encerrada en un jarrón y no ha leído Facebook.)

—…antes voy a…

(Llegados a este punto a mí ya me da pena Encantadora, tan ingenua la mujer, tan confiada, que entre pausa y pausa no le da por sospechar ni un poquito.)

—…hacer una cosa…

(Tan confiada es que ni mira para abajo, que si lo hubiera hecho, habría visto que había una espada muy bien puesta justo a los pies del rayo mortal.)

—…una cosa secreta…

(Y menos mal que está ahí esa espada, porque Harley Quinn va armada con un bate de béisbol, que hay que ver lo rácanos que son los del Gobierno Federal, que mandan ahí a la ciudad tres helicópteros Phantom Tiger Ranger Fighter con los depósitos llenos y no son capaces de darle a Harley Quinn un arma en condiciones.)

—…y esa cosa secreta es…

(Aunque ahora que lo pienso, Harley Quinn también lleva una pistola, que a lo mejor no es todo culpa del Gobierno Federal y la muchacha también va un poco a su bola en lo que a armamento se refiere.)

—…¡MATARTE!

Y coge la espada, se lanza contra Encantadora y le raja el pecho o algo así. Y creo que hasta le saca el corazón (que lo había recuperado en alguna escena del medio). Y en ese momento alguien lanza otra bomba contra ella, pero como las bombas esas que tienen son de detonar a mano, pues uno piensa que va a ser tontería, que a lo mejor le hace un chichón en la cabeza, pero poco más, pero NO. A estas alturas ya nos hemos olvidado de que Will Smith es un tirador de élite y con mucha precisión dispara y la bomba explota y la mala muere y el mundo se salva.

Y se ponen todos muy alegres (se les ha olvidado ya que han muerto dos de sus compañeros) menos el novio de June Moone, ese está triste triste porque al lanzarle una bomba a Encantadora, pues también muere June Moone… ¿o no? Pues efectivamente no. June Moone está viva debajo de una especie de cáscara negruzca y sale y se abraza al novio. La única explicación para que siga viva es el poder del amor, porque ya me dirás cómo va a sobrevivir a ese pepino de bomba. Y empieza a sonar música y hace sol y rulan los daiquiris y llega la jefa y les dice que ya que han salvado a la humanidad les va a hacer una reducción de condena y, además, a Killer Croc le va a poner el canal Hip Hop en la celda (no una tele, no: el canal hip hop; que por las mañanas intenta hacer zapping para ver Espejo Público y no puede, porque solo sale el canal Hip Hop), a Harley Quinn le pone un Nespreso en la celda y a Will Smith le permite ver a su hija.

Esto es muy emotivo, porque en la siguiente escena vemos a Will Smith con su hija explicándole el teorema de Pitágoras, y esto nos lleva a otra reflexión: Tiene apenas unas horas para estar con ella y las pasan haciendo deberes de matemáticas, ¿no estamos cargando a nuestros hijos con demasiada tarea para casa? Como vemos, aquí la película también se posiciona socialmente.

Hay que esperar en los créditos, porque al final sale Batman un poquito más diciéndole a la jefa que menuda es ella.

Ah, y también sale el Joker.

En resumen, una película redonda.

Lo peor: han tenido que quitar mucho metraje del Joker para meter teléfonos y tablets de Samsung.

Lo mejor: que triunfa el AMOR.

Tagged , ,

En Jurassic World triunfa el HAMOR

Desde hace años me pongo “como deberes” escribir críticas en FilmAffinity. Cortas, densas y ligeras. Es un pequeño ejercicio que fortalece la visión crítica, la capacidad de síntesis y el autobombo. Aunque ninguna de mis críticas lo ha petado mucho. Pero hoy he escrito esta mamarrachada sobre Jurassic World, que no es una crítica, sino contar la película. Aquí la tienen:

IMG_20150831_230839

Bueno, pues a ver. La película es muy bonita y muy entretenida y salen dinosaurios.

ESPÓILERES DESDE YA.

Jurassic World lo que trae de nuevo, de fresco, de que dices hostia pues esto sí que no me lo esperaba es que han hecho un dinosaurio nuevo. Se lo han sacado un poco de la manga. Como al fin y al cabo el parque es un negocio, pues hay que seguir trayendo gente a que vea los dinosaurios.

Y eso, que se inventan un dinosaurio nuevo para que dé mucho miedo, que eso es lo que quiere la gente cuando visita según qué sitios. Este dinosaurio es muy peligroso y muy criminal y desde el principio su única ilusión es comerse a todas las personas, incluidas las que son otros dinosaurios. Pero esto lo vamos a ver después.

El caso es que el dinosaurio clonado se escapa. Y la cosa va más o menos así:

—¡Ay! ¿Cómo ha podido trepar el muro?
—Oh, cielos, le pusimos genes de mono trepador, ¡lo habíamos olvidado!

—¡Ay! ¿Cómo ha podido camuflarse?
—Oh, cielos, le pusimos genes de camaleón, ¡lo habíamos olvidado!

Y ya toda la parte de buscar al súper dinosaurio es toda así:

—¡Ay! ¿Cómo ha podido cruzar el río?
—¡Oh, cielos! ¡Los genes de nutria!
—¡Ay! ¿Cómo ha podido saltar el acantilado?
—¡Claro! ¡Los genes de canguro!

Y con los superpoderes de todos los animales, el dinosaurio malo va destruyendo el parque y atemorizando a la gente. Creo que se come a un abogado, como el rex de la peli vieja. O no. No me acuerdo ya muy bien.

Paralelamente tenemos la historia de un macizo que adiestra velocirraptores, que en cada entrega de la saga hacen cosas nuevas y tienen una pinta distinta (los velocirraptores, no los macizos) y eso me gusta. En esta, por ejemplo, son como perretes y han hecho manada. Y el macizo es como César Millán, porque les da la comida y los entrena y, bueno, pues le respetan un poco y hacen esfuerzos por no comérselo. Y eso hay que reconocérselo.

Esto lo he contado porque cuando el súper dinosaurio clonado va rompiendo todo el parque primero intentan detenerle con sus protocolos de emergencia, que son un poco cutres, porque no le detienen ni nada. Así que llaman al macizo y éste va con los velocirraptores. Él va en una moto (César Millán también usa patines cuando sale a pasear a los perros) y es de los mejores momentos de la película, porque me gusta mucho que salgan dinosaurios buenos. Pero cuando llegan al súper dinosaurio, éste se sienta a hablar tranquilamente con los velocirraptores y solucionan las movidas que tenían entre ellos y ya no le atacan. Esto puede parecer una tontería, pero es que se les había olvidado que también le habían puesto genes de velocirraptor. Y más o menos les convence a todos, menos a uno, que va a salir al final.

La trama ya se enreda mucho y hay unos pterodáctilos volando, que eso está guay, porque en las anteriores no había pterodáctilos, aunque tienen que matarlos a balazos para que no se coman a unos niños muy repelentes que, aunque no lo he dicho hasta ahora, son los protagonistas de la película.

Total, que al final el súper dinosaurio llega a lo que es el centro del parque, donde está todo el mundo. ¿Pero cómo sabe dónde está toda la gente? Vaya, se nos olvidó que también le metimos genes de saber dónde esta toda la gente.

Y ahí, en medio del parque, el dinosaurio mutante está a punto de comerse a los protagonistas cuando se les ocurre una idea muy buena, que es liberar al tiranosaurio rex para que luche por ellos un poco rollo Pokémon (¡Te elijo a ti!). Y el tiranosaurio que es muy bien mandao, sale a batirse con el dinosaurio malo. Atentos al simbolismo, porque aquí el dinosaurio clásico, el original, el auténtico, tiene que salvarlos del nuevo, del remake. Vaya tela.

Pero claro, el tiranosaurio no tiene los genes de luchador grecorromano que tiene el dinosaurio nuevo y va perdiendo. Por poco, sí, pero va perdiendo. Hasta que, por fin, llega el velocirraptor que se había mantenido fiel a César Millán, y el animalico (que es pequeño en comparación con los otros) aporta justo la diferencia que el tiranosaurio necesitaba para ganar.

Aunque bueno, al final no le matan ellos, le mata el plesiosaurio que salía en el tráiler (y puede que también en la película incluso), que se ve que con todo el lío del apocalipsis jurásico pues lo tenían sin haberle dao la merienda. Trabajo en equipo. La película acaba con el velocirraptor, el tiranosaurio y el plesiosaurio saltando y chocando esos cinco en el aire. Se queda la imagen fija y suena Don’t You Forget About Me y arrancan los créditos. Es un momento tan emotivo como paleontológico.

Ah, también salen personas en la película. Los niños repelentes son unos hermanos que van de vacaciones al parque a ver a una tía que por lo que sea ya no tiene mucho trato con la familia y que salía en “La joven del agua” un poco desnuda.

El niño mayor sólo piensa en volver a casa a tirarse a su chica, porque está en esa edad en la que ni los monstruos prehistóricos redivivos te pueden distraer de lo que viene siendo el quiqui. El niño pequeño es peor, porque es muy sabihondo y sabe todo de los dinosaurios y tiene que hacer comentarios explicando lo obvio porque padece SCO, el Síndrome del Clip de Office. O sea, que como los niños de la primera, pero más feos estos, todo hay que decirlo. Otras prendas tendrán los chavales.

Así que con toda esa grima que te dan, pues también te da rabia que no se los coma un espinosaurio o un esmilodón aunque sea. La tía, por su parte está muy preocupada porque los niños se pierden justo cuando se escapan los dinosaurios y aunque le importan sus vidas (tiene buen fondo la mujer) también anda muy preocupada por la bronca que le va a caer de su hermana, la madre de las criaturas (humanas).

Y este es el personaje que más evoluciona, porque al final, y gracias a la amenaza de unos rectiles gigantes, descubre que lo que importa en esta vida es el HAMOR. Y, por ejemplo, se enrolla con César Millán mientras matan pterodáctilos. Que, oye, cada uno hace los preliminares como le parece. No es el momento ni el lugar de juzgar esas cosas.

¿Qué más? Ah, sí. En esta peli encontramos dinosaurios buenos (avance), pero no gordos buenos (vaya). En esta, como en la peli vieja, también hay un gordo que intenta robar el ADN o nosequé y también acaba ajusticiándolo un Piecito que pasaba por ahí.

Lo mejor: El 70% que es como la peli vieja.
Lo peor: Que triunfe el amor.

Besis.

Tagged , ,