Monthly Archives: May 2012

Series de cabecera. Parte 2: Dramas. (feat. @SnowFey)

Si en la entrega anterior veíamos cómo las comedias tendían a reducir la duración de sus cabeceras, en los dramas podemos decir que se mantiene una duración larga, ¿por qué? Tal vez porque definir el tono es mucho más importante y a los productores no les importa invertir más de un minuto en delicadas piezas audiovisuales que da la entrada a la narración.

Y como no podía ser de otra manera, empezamos con la cabecera de “Juego de Tronos“. La primera vez que la vi no me emocionó demasiado, pero según la vas entendiendo, vas apreciando su grandeza. De las tres características básicas que debía cumplir una cabecera (recordemos: explicar la historia, presentar personajes y definir el tono) los openings de dramas suelen dar prioridad a la función del tono. Lo importante no es que el espectador vea de qué va el producto, lo importante es que el espectador quiera ese producto, así que lo que venden las cabeceras son principios estéticos, casi podríamos decir principios culturales, que el público objetivo ya ha asimilado previamente.

En la cabecera de “Juego de Tronos”, además, podemos hablar de una función poco usual: presentar la geografía. Los libros de George R. R. Martin traen mapas en las primeras páginas para que el lector no se pierda, así que al convertir su narración en una serie, había que darle al espectador un par de lecciones de geografía ponientina. En cada capítulo vemos cómo la cámara se desplaza sobre una maqueta del mundo mostrándonos la ubicación de los lugares donde se va a desarrollar la acción, lo cual significa que, dependiendo de los escenarios, la cabecera irá cambiando a lo largo de la serie.

Pero esta gran cabecera también nos explica la historia, sí, sí, de manera muy sutil en los anillos que giran en torno al sol. De los personajes no dice mucho: se limita a poner el blasón de cada casa al lado del nombre del actor que interpreta al personaje. Pero en cuanto a definir el tono, muy pocas referencias culturales tiene que tener alguien para que, al verla, no se imagine de qué va.

Pero la cabecera cambiante la podemos ver en otras series. Y no hablo de diseñar una cabecera nueva para una nueva temporada, hablo de cabeceras adaptadas a capítulos. Dejando de lado los casos de los Simpson, Futurama o Pepper Ann (de las que hablaremos en una posible entrega sobre cabeceras animadas), cabe destacar estos casos:

Ésta es la cabecera de la última temporada de “Expediente X” (la original original no me deja incrustarla), pero vemos cómo presenta el tono (muy bien) y a los personajes (divinamente también), aunque de la historia no dice mucho. Lo importante es que esta cabecera, tanto en su versión original como en las revisiones de las últimas temporadas, siempre acaba con la frase “The truth is out there” (la verdad está ahí fuera). ¿Siempe? ¡No! En algunos capítulos se permiten cambiarla por otros mantras de la serie como “Trust no one” (No confíes en nadie) o “Deny everything” (Niégalo todo).

Hablando de cabeceras cambiantes, a @SnowFey le vinieron a la mente dos: Fringe y Battlestar Galactica. Y yo, que no he visto ninguna, le pedí que participara en el post. Y así lo hizo:

Fringe“, en lo que va de serie, tiene un total de siete cabeceras diferentes. La serie se desarrolla en diferentes “escenarios”, con personajes “diferentes”. Siento ser tan críptica, pero no puedo puedo explicarlo mejor sin arruinarle la serie a quien aún no la haya visto. Cada uno de esos “escenarios” tiene su cabecera:

La cabecera azul: La original, la que vimos durante dos temporadas y pertenece al “escenario” que creíamos que sería el único.

La cabecera roja: Aparece por primera vez en el capítulo 3×01 “Olivia”, en el que se nos revela el otro “escenario” que formará parte de la serie a partir de ahora. Al verla pasamos del desconcierto a maravillarnos por lo chachis que son en Fringe. Yo al menos me quedé catacrocker.

La cabecera retro: Es la del capítulo 2×16 “Peter”. Éste capítulo transcurre en el pasado, cuando a Walter no le gustaba tanto el regaliz, tenía pelazo, y Peter aún era un niño. De ahí el rollo ochentero de la cabecera. Si tuviera que elegir una, esta sería mi intro favorita.

La cabecera mixta: En el capítulo 3×08 “Entrada”, se van alternando escenas de ambos “escenarios”. A partir de aquí, ésta será la cabecera que aparecerá cada vez que esto pase.

La cabecera ámbar: Es la cabecera de la cuarta temporada, que transcurre en un “escenario” totalmente nuevo.

La cabecera negra: Se trata de la intro del capítulo 3×22, que transcurre en el futuro.

La cabecera azul marino: De nuevo otro capítulo que se desarrolla en el futuro, el 4×19.

La cabecera de “Battlestar Galactica” estaría incluida en el grupo de las narrativas. La de la primera temporada sirve como resumen de lo que aconteció en el telefilm que precede a la serie. En las sucesivas temporadas, la intro va cambiando a medida que va avanzando la trama y se va descubriendo nueva información sobre los Cylon. Por ello no es recomendable verlas si aún no has visto la serie, ya que pueden contener spoilers.

Éste otro es el video con las cabeceras de todas las temporadas: . Tiene spoilerazos, obviamente.

Además, en cada capítulo la cabecera termina con una ráfaga de imágenes que aparecerán a lo largo del episodio, por lo que el opening de cada capítulo es único, por decirlo de alguna manera.

Gracias, Snow, qué bonica eres.

La cabecera que más se centra en la función de explicar la historia, sin duda alguna es la de “Star Trek“. Ay, que tiennos los 60. Te lo cuentan todo todo, para que no te extrañes luego viendo a gente rara vestida con faldas muy cortas en una nave muy espacial. Y hasta te lee el título en alto “EESTAR TREK”, por si no sabes leer.

El theremin muy bonito, pero un poco lenta, ¿no? Pues es que no han visto la de Lassie. Pura acción.

Es un plano secuencia, para el que no lo haya notado.

Como vemos, las duraciones se mueven en torno al minuto. Suele ocurrir que si tienes una cabecera bonita, te dejen llenar más tiempo, casi hasta dos, cosa impensable en las cabeceras de sitcoms. Tal vez, simplemente, por la proporción tiempo-de-cabecera/tiempo-de-capítulo. Una cabecera de 2 minutos en un capítulo de 20 es un 10% del tiempo y eso no puede ser, María Teresa.

Hay algunas que son para perderse en ellas, casi videoclips, como la de “True Blood” (1:55 segundos), la de “Dexter” (1:45) o las de “Six Feet Under“, “Los Soprano” o “Boardwalk Empire” (las tres 1:35). En una escala similar de tiempo están “Carnivale” (1:25) o la maravillosa de “United States of Tara” (1:05). Bajando del minuto hay muchas bonitas como las de “Sherlock” (35) “House” (30) o “Skins” (30). Pero también hay series dramáticas con cabeceras brevísimas, es el caso de “Héroes” (11 segundines de nada) y la elegantísima de “El Mentalista” (9, gana por los pelos).

¿Conclusiones?

Las cabeceras son hoy en día más una declaración de principios que una presentación de la serie.

Las cabeceras dramáticas son en general más largas que las cómicas, pues necesitan meter al espectador en harina.

No está todo inventado. Esto puede dar para muucho más.

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Juventud, divino pez globo

La juventud está desmadrada. Lo veo yo, lo ves tú, todos lo vemos. Los adolescentes de hoy en día son peores, no hay duda de ello. No tienen ni idea de nada y parece que actúan sin reflexionar. Y esta situación está impecablemente explicada en esta afirmación “Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros” dicha por Sócrates hace nada más que 2 500 años.

No es el eterno retorno de Nietzsche… Que suena como a Superman Returns o Batman Vuelve. Diantres, ¿por qué siempre asocio a Nietzsche con superhéroes? Ah, ya sé, por el superhombre… supongo. Pero retomo el hilo, que me liais, me liais…

No es el eterno retorno de Nietzsche, que es un retorno perfecto y bonito. Éste es un retorno de ciclo rápido, de usar y tirar, una copia chapucera de lo que ya han hecho nuestros padres. La condición humana es tan previsible que la Psicohistoria se me antoja cada vez más probable. (Sí, yo sólo tengo dos libros: la Fundación y el Zaratustra, y éste último no me lo he leído.)

Briggs y Burke en su libro “De Gutemberg a Internet” vienen a contar que la postmodernidad no es más que un remake americano de la modernidad.

“Hay tantos libros que ni siquiera tenemos tiempo de leer los títulos”, decía un escritor italiano en 1550. Si este señor hubiera vivido en nuestra época seguramente se habría lamentado tuiteando aquello de que “hay tantas series que no te da tiempo a verlas todas #jopetas”.

Claro, es que la imprenta cambió mucho las cosas. Pasó de haber muy pocos libros a haber un montón. Los escribas y copistas se quejaban de que estaban perdiendo millones con aquel invento diabólico. Y hubo más de uno que hizo un “Lucía Etxebarría” aka “Me enfado y no respiro”. Los escribas eran la SGAE el medievo bajo.

Fue una época convulsa. Los jóvenes iban por la calle aislados de la sociedad, ya no hablaban con nadie, pues se sentaban en los parques a leer libros como autistas.

Incluso existían las mismas brechas que hay hoy en día. Sólo algunos tenían acceso a los libros y de ellos, sólo unos pocos efectivamente sabían leer. En nuestro mundo sólo algunos tienen acceso a Internet y de ellos, sólo unos pocos efectivamente saben navegar.

Y dado que hay tantas similitudes, podemos incluso pronosticar una pizquita del futuro… bueno, más bien de presente. Hoy nos reíamos en clase de que hubiera habido una época en la que existían periódicos escritos a mano. Y aun nos hemos reído más cuando nos han dicho que eran mucho más fiables que los periódicos impresos. Exactamente lo mismo que pasa hoy en día con la prensa impresa y la prensa online.

Algún día en el futuro, en alguna clase de Periodismo se reirán de nuestra resistencia a abandonar el papel. Les pareceremos tontos e ignorantes por creer que la palabra impresa es más fiable que el HTML.

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ACERCA y la gente que se mueve en Valladolid

Por fin, por fin. Después de muchos meses trabajando poquito a poquito, ayer se estrenó el corto documental que hice para ACERCA. ACERCA es un colectivo que integra a muchas personas y asociaciones que tienen un objetivo común: hacer de Valladolid una ciudad más humana. Su principal proyecto es la rehabilitación de un colegio que lleva abandonado más de una década para convertirlo en centro social autogestionado con un coste de mantenimiento CERO para el ayuntamiento. Bueno, la historia es ésta:

Si has saltado aquí directamente sin ver el vídeo, te cuento el final: el Ayuntamiento de Valladolid no sólo no colabora con estas personas, sino que apenas se comunica con ellos y les pide cosas tan ridículas como una fianza de UN MILLÓN DE EUROS. Es decir, este colectivo se ofrece a rehabilitar el colegio y a convertirlo en un centro social y cultural a cambio de tan solo que el ayuntamiento les pague los materiales de la rehabilitación. No conozco la cifra, pero no creo que pase de los 30 000 euros, y sin embargo sí tiene 180 000 para gastárselo en espectáculos para las fiestas.

La situación carece tanto de lógica que nadie se explica por qué el gobierno municipal actúa así.

Hay una explicación que he intentado negar desde el principio, porque yo soy de los que piensan que el 99% de la gente que se mete a política tiene verdadera vocación por solucionar los problemas de su tierra. Sin embargo, esta actitud parece que busca que los ciudadanos no actúen, no organicen, no piensen.

La dedicación de los miembros del colectivo ACERCA y su entusiasmo después de todas las veces que se han estampado de bruces contra una administración inhumana es un ejemplo para todos, especialmente para todos los que piensan que Valladolid no está viva.

Las fotos las he tomado de la página de ACERCA en Facebook.

Series de cabecera. Parte 1: Sitcoms

En un principio las cabeceras de las series servían para que el espectador las identificara rápidamente, generaban cohesión, continuidad y fidelidad. Sin embargo, el mundo va cada vez más rápido y la audiencia somos cada vez más impacientes. Las cabeceras ya no son lo que eran, y poco a poco han ido asumiendo más funciones.

No he podido poner la original, porque los dueños del copyrright no quieren que esos vídeos se inserten, pero todos conocéis la cabecera de “El príncipe de Bel Air” y muchos hasta os sabréis la canción.

Es una de mis cabeceras favoritas. Cumple las tres funciones básica a la perfección: presentar la historia, presentar los personajes y definir el estilo. Qué bien los noventa, ¿a que sí? Casi huelo la cinta VHS saliendo del magnetoscopio.

Pero empecemos por el principio, cuando se empiezan a popularizar las series de televisión. “La tribu de los Brady” de los años 70 tenía una cabecera clásica clásica: en ella no sólo se presentaba a los actores y a los personajes, sino que te contaban la historia anterior con una canción (bárbara) y te repetían the Brady bunch ♪, the Brady bunch ♪, the Brady bunch ♪, por si no te habías quedado con el nombre del programa.

Menuda textura vintage, eh.

Para un espectador de 2012 esta cabecera no tiene ni ritmo ni sentido. Es un minuto largo de caras mirando sin hacer nada más que sonreír. Espeluznante. Y aunque este tipo de comedias familiares ha mantenido el estilo, en los 80 se va reduciendo la duración de las cabeceras. La de “Los problemas crecen” es en el fondo la misma idea que “La tribu de los Brady”, pero en la mitad de tiempo y sin una canción que haga alusión directamente a los personajes, que oye, el público ya ha madurado.

Jijijí, vaya faena que le hacen al padre al final, dejándolo ahí…

Esta cabecera sólo dura 33 segundos porque la gente no está para perder su tiempo mirando caras que ya conoce, y 33 segundos es bastante poco. De hecho, es la duración normal de las cabeceras de este tipo de series durante los 80 y los 90. Eso sí, el ritmo todavía se puede mejorar, como se hace en la cabecera de “Friends”, donde los planos son cortos y directos y hay un poco más de desorden, porque el público está más educado audiovisualmente y pueden entenderlo sin que se lo den mascado cantado en una canción.

Oh, el bueno de Ross…

Pero antes de estrenarla con todos los predicamentos, había una versión más ochentera, con música de REM, imágenes de Nueva York, tipografía hortera y el título “Friends Like Us”. Vaya, parece que los productores de vez en cuando cambian las cosas para bien.

En los últimos años, la audiencia se ha vuelto más sabia y más impaciente, lo que implica por un lado que ya no es tan prioritario presentar a los personajes y por otro, que hay que seguir reduciendo el tiempo y acelerando el ritmo. El paradigma de este cambio es “The Big Bang Theory” con sus 20 segundos de acción trepidante.

Ay, Sheldon y sus manías…

A pesar del subidón que pega esta cabecera, resulta que es de las más largas que hay últimamente. En los 90, la cabecera de “Will & Grace” ya se había reducido a 17 segundos, la de “Frasier” (toda una pionera) no pasaba de 7. En este siglo, “Cómo conocí a vuestra madre” tiene una cabecera de 12 segundos, igual que “Scrubs“. Y por último, mi favorita, que dura sólo 10:

Alex, qué mona eres.

Aunque “Me llamo Earl” se lleva la palma son 3 segunditos, nada más, “Modern Family” tiene mi cabecera favorita para comedias de los últimos años, porque combina la tendencia clásica con la actual. En cuanto a su componente clásica, fijaos bien, te cuenta una gran parte de la historia (qué clase de gente son, con quién y dónde viven…) y te presenta a los personajes (cada postura y cada gesto están cuidados al detalle, porque sólo tiene unos fotogramas para presentar al personaje, y lo hacen con precisión quirúrgica). En cuanto a la componente actual, es rápida, dinámica y prefiere desbordarte de información que dejarte a medias.

Y siguiendo un poco la línea de “Frasier”, también en los noventa, se dio una de las sitcoms más grandes de todos los tiempos  que carecía por completo de cabecera. El título de “Seinfeld” aparece al principio del capítulo, pero nada más.

¿Cuánto más se puede comprimir la información? Seguro que los que diseñaron la cabecera de “La tribu de los Brady” sentían que estaban al límite, que la canción ya era suficientemente concisa y que no se podía contraer más. Así que, en fin, sólo queda esperar. Tal vez el futuro de las cabeceras no sea seguir contrayéndose, sino renovarse por dentro y por fuera cual bífidus actívidus.

¿Y la tuya? ¿Cuál es tu cabecera de sitcom favorita?

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Deslealtad con España

Una de mis palabras talismán favoritas de los últimos meses es España. No sólo porque signifique “tierra de conejos“, sino porque el significante designa un significado en el que vivo, estudio, escucho a Aqua y exploto burbujas de embalar. Pero una cosa es ser una palabra talismán y otra muy distinta es ser una palabra baúl. Los nuevos significados para las palabras de toda la vida están muy bien en la poesía, pero muy mal en el periodismo.

“Deslealtad con España” es el titular de hoy del ABC, diario español cuyo eslogan es “el valor de la palabra”, valor que deprecian, ignoran y humillan con esta portada.

Yo soy un tipo muy crédulo. Si a mí un periódico me dice que hay “deslealtad con España” yo me lo creo. Y si me ponen las fotos de dos señores, me imagino que ellos han sido los desleales. Mare de Déu! ¿Qué habrán hecho? ¿Vender secretos de estado a la URSS Corea comunista? ¿Regalar dinero a los terroristas? ¿Qué han hecho estos señores tan malos?

Pues resulta que estos señores son los presidentes del País Vasco y Andalucía, dos de las tres comunidades autónomas que quedan sin que las gobierne el Partido Popular. Estos presidentes han sido elegidos democráticamente en sendas elecciones por sus respectivos conciudadanos y tienen la obligación de defender sus intereses.

Lo que han hecho ha sido llevar ante el Tribunal Constitucional los recortes anticrisis (procrisis, según el FMI) del Gobierno central para que dictamine si están dentro de lo que permite la Constitución o no.

Dado que las personas no somos omniscientes y no podemos conocer la verdad de forma inequívoca, cuando se generan disputas en la sociedad, tenemos que acudir a tribunales que se encargan de elegir cuál es la verdad. No hablamos de una verdad ontológica ni metafísica, sino de una verdad práctica y social, una verdad que nos sirva para seguir funcionando.

¿Es desleal a España llevar este caso ante los tribunales? La falacia no puede ser más grande. Los tribunales son parte integral del sistema, y cualquier cosa que se lleve ante ellos es completa, absoluta, taxativa y tautológicamente leal hacia el sistema. Llevar un asunto ante un tribunal puede ser leal si yo, que soy un terrorista, delato a mis compañeros. O si yo, que soy un golpista, delato a mis jefes. Eso es deslealtad, porque lo medimos con una escala de valores ajena al propio sistema.

Por lo tanto, Patxi López y José Antonio Griñán no son desleales con España, ni con la democracia, ni con el estado de derecho. Puede que sean desleales cuando su lealtad la ligamos a otros intereses, es decir, cuando la medimos con otros baremos. El ABC dice que son desleales porque muestran una clara deslealtad hacia la idea que este diario tiene de lo que debe ser España. Pero esa idea no es España. Es una parte de España. Estaría muy mal que, si yo creyera que las mesas deben tener cinco patas, me comunicara con los demás hablantes dando por hecho que mi idea de lo que debe ser una mesa es la que ellos van a manejar también. Eso es anti-comunicación, y por lo tanto, es anti-periodismo.

Es el mismo caso del pasado 29 de marzo cuando La Razón publicaba en su portada el titular “Trabaja por España“, invitando a los pocos españoles que quedan con trabajo a no secundar la huelga general. Trabaja por España. Es para pensarlo. Obviamente querían decir “Trabaja por la idea que nosotros tenemos de lo que debe ser España”. Pero todos sabemos que el lenguaje periodístico necesita frases más directas. Trabaja por España, decían, como si los que se manifestaron se estuvieran manifestando por Andorra o por Yemen. Ellos también se manifestaban por España.

Lo que me preocupa es que hacer las cosas “por España” se convierta en argumento suficiente para sustentar cualquier idea. Me cachis la mar, que hace sólo 30 años que dieron un golpe de estado aquí y su justificación era ésa, que lo hacían “por España”.

España no es un fin. España no es un bien mayor que haya que preservar frente al bienestar de la población en general ni de los individuos en particular. Lo grave es ser desleal a la democracia, al estado de derecho o a los derechos humanos. Pero, ¿desleal a España? Lo siento mucho, pero si mi ayuntamiento lo gobierna el PSOE, mi autonomía un partido nacionalista, y mi país el PP, muy difícil va a ser que me lo monte para no ser desleal a mi país.

No me gusta que me traten como a un tonto. Las falacias en portada no son menos falacias, al contrario. Plantear cualquier caso ante cualquier tribunal sólo es desleal en una dictadura, donde el arbitrio de una elite prevalece sobre la verdad.

Y lo ofensivo no es su deslealtad hacia el el Estado, la democracia, los gobiernos autonómicos, la Constitución que instaura el Tribunal Constitucional, el propio Tribunal, la Historia, el rigor periodístico, la objetividad, el diccionario y el buen gusto. Lo ofensivo es el desprecio que muestran hacia la capacidad de entendimiento de sus lectores.

Menos “por España” y más “por los españoles”.

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Haley y su aversión

Esperé durante dos semanas con el corazón en un puño a que el capítulo 3×16 de Modern Family saliera en castellano. ¿Por qué? ¿Por que no me gusta leer subtítulos? ¡No! Porque me moría de curiosidad por ver cómo habían hecho en el estudio de doblaje para traducir el apasionante caso de… “Hailey y su aversión”.

Les pongo en antecedentes. Phil Dunphy va en el coche con sus dos hijas, Haley y Alex, y su sobrina Lily. Como es habitual, Alex y Haley empiezan a chincharse y Phil, siempre tan diplomático, decide que tienen que arreglar sus diferencias en la zona de restaurantes del centro comercial.

“¡¿La zona de restaurantes?! ¡Eso huele como el casco de la bici de Luke!” se queja Haley (Luke es su otro hermano).

Así que Phil, el padre, dice que no van a dejar de ir a la zona de restaurantes del centro comercial por “Hailey y su aversión… (a ese sitio)” pero no puede terminar la frase, porque en ese instante Alex estalla en una carcajada.

En castellano no tiene ningún sentido, pero en inglés, Phil dice que irán “despite Haley’s aversion” (a pesar de la aversión de Haley) y Alex entiende “despite Haley’s a virgin” (a pesar de que Haley es virgen). Claro, la cabrona de Alex se ríe porque sabe de buena tinta que la golfa de su hermana hace tiempo que perdió la virginidad con su novio Dylan. Sin embargo, su padre, el pobre Phil, se entera en ese preciso momento.

Yo este capítulo lo vi en casa, en versión original, subtitulado y con un amigo que ha vivido varios años en Londres. El caso es que en un principio dijimos “¿Qué? ¿Qué ha pasado?”, porque no nos habíamos enterado. incluso pensamos que Phil había entendido “Haley’s abortion” (el aborto de Haley), pero nos pareció demasiado salvaje para el tono de la sitcom. Cuando finalmente dedujimos cuál había sido la confusión (bueno, creo que lo tuvimos que buscar en Internet, jiji), nos asaltó la duda de cómo doblarían ese capítulo al castellano.

Tenían que hacer algo creativo, porque “la aversión de Haley” en español no se parece en absoluto a “Haley es virgen”. De hecho, nada en español suena parecido a “Haley es virgen”.

Yo tenía puestas muchas esperanzas en ellos. Había visto a los traductores de las series hacer verdaderas virguerías para adaptar frases, juegos de palabras y situaciones en principio intraducibles.

Como ejemplo se me ocurre lo bien que han resuelto las ocasiones en las que un personaje (normalmente Gloria) no entiende el inglés o se expresa mal porque su lengua materna es el español. En esas situaciones suelen recurrir a localismos colombianos que no se usan en España. “Agarrarse con alguien aquí se dice pelearse” le dice Jay en un episodio, mientras en el original le decía cómo pronunciar correctamente nosequé palabra en inglés. Muy bien traducido.

En la serie Scrubs, también tenían un personaje latino: Carla, que llamaba a su madre por teléfono y los demás no la entendían, así que a los traductores se les ocurrió que no fuese costarricense, sino italiana. Psé. No está mal. Podrían haber mantenido el continente y haberla hecho ser brasileña, pero el apaño les valió para las tropocientas temporadas que hicieron.

En Expediente X, en el capítulo 4×11 (“El mundo gira”), el agente Mulder tiene que entrevistar a un hispano que puede darle pistas acerca del críptico chupacabras. Como Mulder no habla español, otro personaje va traduciendo las preguntas y las respuestas de uno y de otro. En el doblaje al castellano se lo curraron de verdad. Se inventaron un diálogo nuevo para que todos hablaran todo el rato en español, pero tampoco se excedieron inventándose datos locos. Un trabajo muy digno.

Sin embargo, el capítulo 3×16 de Modern Family (“Virgin Territory”) me defraudó mucho. Se limitaron a traducirlo literalmente, de tal manera que un espectador español no puede entender por qué Alex se ríe de “Haley y su aversión”, ni por qué Phil se sorprende tanto, ni puede imaginarse qué había entendido Haley cuando, tras darse cuenta de su metedura de pata, dice “uh, ‘Haley y su aversión’… creía que habías dicho… da igual”. Una birria.

Y yo, que no tengo estudios, me puse a pensar en qué podrían haber hecho los traductores con este problemón. Dado que “Haley es virgen” no puede parecerse a nada en castellano, pensé frases que significaran lo mismo y que Alex pudiera malinterpretar. Por ejemplo “Haley no tiene sexo”. Hm… Phil podría decir “Haley no tiene seso” y Alex desternillarse acto seguido. Pero ¿cómo encajar esa frase en la conversación sobre ir a comer al centro comercial?

Realmente todo lo de la comida en el guion original no es más que una excusa para llegar a ese sintagma (Haley’s aversion) de la forma más natural posible, así que en español todo el diálogo previo también podría ponerse al servicio de una frase que Alex va a entender mal.

Si queremos mantener dos frases diferentes (la que dice Phil y la que entiende Alex) tenemos que usar lo del seso/sexo (que no termina de sonar natural) o buscar cosas como “Haley no ha hecho el humor” o “Haley aún no ha fallado” que son todavía más forzadas o que directamente no encajan con el personaje de Phil.

Pero no desesperen, ¡aún queda una solución! Y es mucho más sencilla: que sólo haya una frase, es decir, que sin cambiar ninguna palabra, Alex entienda la misma frase pero con otro sentido. Reproduzco el diálogo original y una posible solución algo más digna:

DIÁLOGO ORIGINAL:

Phil: …en la zona de restaurantes del centro comercial!

Haley: ¿La zona de restaurantes? ¡Eso huele como el casco de la bici de Luke!

Alex: Pues a mí me gusta.

Lily: Y a mí.

Phil: No os preocupéis, no vamos a privarnos de nada por Haley y su aversión al…

Alex: ¡Jajaja! ¡¡Uy!! “Haley y su aversión”… Creía que habías dicho… Da igual.

POSIBLE SOLUCIÓN:

Phil: …en la zona de restaurantes del centro comercial!

Haley: ¿La zona de restaurantes? ¡Dylan y yo siempre la evitamos!

Alex: Pues a mí me gusta.

Lily: Y a mí.

Phil: No os preocupéis, iremos igualmente, aunque Haley y Dylan nunca lo hayan hecho…

Alex: ¡Jajaja! ¡¡Uy!! Que no han ido a… Creía que te referías a… Da igual.

Sí, tampoco es una solución perfecta, pero al menos el espectador que lo vea doblado entenderá de qué va el tema. Y sí, se pierde esa metáfora tan graciosa del casco de la bici de Luke, pero es por un bien mucho mayor.

Sobre si está bien o mal doblar las series, prefiero hacer como De Guindos y no pronunciar(me). Esta entrada va sobre traducción, y sería muy feliz si en los comentarios (si los hubiere) se hablara de traducción y no del nivel de inglés nefasto que tenemos los españoles porque nos dan las series masticadas en nuestro idioma. Besis.

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