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Series de cabecera. Parte 1: Sitcoms

En un principio las cabeceras de las series servían para que el espectador las identificara rápidamente, generaban cohesión, continuidad y fidelidad. Sin embargo, el mundo va cada vez más rápido y la audiencia somos cada vez más impacientes. Las cabeceras ya no son lo que eran, y poco a poco han ido asumiendo más funciones.

No he podido poner la original, porque los dueños del copyrright no quieren que esos vídeos se inserten, pero todos conocéis la cabecera de “El príncipe de Bel Air” y muchos hasta os sabréis la canción.

Es una de mis cabeceras favoritas. Cumple las tres funciones básica a la perfección: presentar la historia, presentar los personajes y definir el estilo. Qué bien los noventa, ¿a que sí? Casi huelo la cinta VHS saliendo del magnetoscopio.

Pero empecemos por el principio, cuando se empiezan a popularizar las series de televisión. “La tribu de los Brady” de los años 70 tenía una cabecera clásica clásica: en ella no sólo se presentaba a los actores y a los personajes, sino que te contaban la historia anterior con una canción (bárbara) y te repetían the Brady bunch ♪, the Brady bunch ♪, the Brady bunch ♪, por si no te habías quedado con el nombre del programa.

Menuda textura vintage, eh.

Para un espectador de 2012 esta cabecera no tiene ni ritmo ni sentido. Es un minuto largo de caras mirando sin hacer nada más que sonreír. Espeluznante. Y aunque este tipo de comedias familiares ha mantenido el estilo, en los 80 se va reduciendo la duración de las cabeceras. La de “Los problemas crecen” es en el fondo la misma idea que “La tribu de los Brady”, pero en la mitad de tiempo y sin una canción que haga alusión directamente a los personajes, que oye, el público ya ha madurado.

Jijijí, vaya faena que le hacen al padre al final, dejándolo ahí…

Esta cabecera sólo dura 33 segundos porque la gente no está para perder su tiempo mirando caras que ya conoce, y 33 segundos es bastante poco. De hecho, es la duración normal de las cabeceras de este tipo de series durante los 80 y los 90. Eso sí, el ritmo todavía se puede mejorar, como se hace en la cabecera de “Friends”, donde los planos son cortos y directos y hay un poco más de desorden, porque el público está más educado audiovisualmente y pueden entenderlo sin que se lo den mascado cantado en una canción.

Oh, el bueno de Ross…

Pero antes de estrenarla con todos los predicamentos, había una versión más ochentera, con música de REM, imágenes de Nueva York, tipografía hortera y el título “Friends Like Us”. Vaya, parece que los productores de vez en cuando cambian las cosas para bien.

En los últimos años, la audiencia se ha vuelto más sabia y más impaciente, lo que implica por un lado que ya no es tan prioritario presentar a los personajes y por otro, que hay que seguir reduciendo el tiempo y acelerando el ritmo. El paradigma de este cambio es “The Big Bang Theory” con sus 20 segundos de acción trepidante.

Ay, Sheldon y sus manías…

A pesar del subidón que pega esta cabecera, resulta que es de las más largas que hay últimamente. En los 90, la cabecera de “Will & Grace” ya se había reducido a 17 segundos, la de “Frasier” (toda una pionera) no pasaba de 7. En este siglo, “Cómo conocí a vuestra madre” tiene una cabecera de 12 segundos, igual que “Scrubs“. Y por último, mi favorita, que dura sólo 10:

Alex, qué mona eres.

Aunque “Me llamo Earl” se lleva la palma son 3 segunditos, nada más, “Modern Family” tiene mi cabecera favorita para comedias de los últimos años, porque combina la tendencia clásica con la actual. En cuanto a su componente clásica, fijaos bien, te cuenta una gran parte de la historia (qué clase de gente son, con quién y dónde viven…) y te presenta a los personajes (cada postura y cada gesto están cuidados al detalle, porque sólo tiene unos fotogramas para presentar al personaje, y lo hacen con precisión quirúrgica). En cuanto a la componente actual, es rápida, dinámica y prefiere desbordarte de información que dejarte a medias.

Y siguiendo un poco la línea de “Frasier”, también en los noventa, se dio una de las sitcoms más grandes de todos los tiempos  que carecía por completo de cabecera. El título de “Seinfeld” aparece al principio del capítulo, pero nada más.

¿Cuánto más se puede comprimir la información? Seguro que los que diseñaron la cabecera de “La tribu de los Brady” sentían que estaban al límite, que la canción ya era suficientemente concisa y que no se podía contraer más. Así que, en fin, sólo queda esperar. Tal vez el futuro de las cabeceras no sea seguir contrayéndose, sino renovarse por dentro y por fuera cual bífidus actívidus.

¿Y la tuya? ¿Cuál es tu cabecera de sitcom favorita?

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