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En Jurassic World triunfa el HAMOR

Desde hace años me pongo “como deberes” escribir críticas en FilmAffinity. Cortas, densas y ligeras. Es un pequeño ejercicio que fortalece la visión crítica, la capacidad de síntesis y el autobombo. Aunque ninguna de mis críticas lo ha petado mucho. Pero hoy he escrito esta mamarrachada sobre Jurassic World, que no es una crítica, sino contar la película. Aquí la tienen:

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Bueno, pues a ver. La película es muy bonita y muy entretenida y salen dinosaurios.

ESPÓILERES DESDE YA.

Jurassic World lo que trae de nuevo, de fresco, de que dices hostia pues esto sí que no me lo esperaba es que han hecho un dinosaurio nuevo. Se lo han sacado un poco de la manga. Como al fin y al cabo el parque es un negocio, pues hay que seguir trayendo gente a que vea los dinosaurios.

Y eso, que se inventan un dinosaurio nuevo para que dé mucho miedo, que eso es lo que quiere la gente cuando visita según qué sitios. Este dinosaurio es muy peligroso y muy criminal y desde el principio su única ilusión es comerse a todas las personas, incluidas las que son otros dinosaurios. Pero esto lo vamos a ver después.

El caso es que el dinosaurio clonado se escapa. Y la cosa va más o menos así:

—¡Ay! ¿Cómo ha podido trepar el muro?
—Oh, cielos, le pusimos genes de mono trepador, ¡lo habíamos olvidado!

—¡Ay! ¿Cómo ha podido camuflarse?
—Oh, cielos, le pusimos genes de camaleón, ¡lo habíamos olvidado!

Y ya toda la parte de buscar al súper dinosaurio es toda así:

—¡Ay! ¿Cómo ha podido cruzar el río?
—¡Oh, cielos! ¡Los genes de nutria!
—¡Ay! ¿Cómo ha podido saltar el acantilado?
—¡Claro! ¡Los genes de canguro!

Y con los superpoderes de todos los animales, el dinosaurio malo va destruyendo el parque y atemorizando a la gente. Creo que se come a un abogado, como el rex de la peli vieja. O no. No me acuerdo ya muy bien.

Paralelamente tenemos la historia de un macizo que adiestra velocirraptores, que en cada entrega de la saga hacen cosas nuevas y tienen una pinta distinta (los velocirraptores, no los macizos) y eso me gusta. En esta, por ejemplo, son como perretes y han hecho manada. Y el macizo es como César Millán, porque les da la comida y los entrena y, bueno, pues le respetan un poco y hacen esfuerzos por no comérselo. Y eso hay que reconocérselo.

Esto lo he contado porque cuando el súper dinosaurio clonado va rompiendo todo el parque primero intentan detenerle con sus protocolos de emergencia, que son un poco cutres, porque no le detienen ni nada. Así que llaman al macizo y éste va con los velocirraptores. Él va en una moto (César Millán también usa patines cuando sale a pasear a los perros) y es de los mejores momentos de la película, porque me gusta mucho que salgan dinosaurios buenos. Pero cuando llegan al súper dinosaurio, éste se sienta a hablar tranquilamente con los velocirraptores y solucionan las movidas que tenían entre ellos y ya no le atacan. Esto puede parecer una tontería, pero es que se les había olvidado que también le habían puesto genes de velocirraptor. Y más o menos les convence a todos, menos a uno, que va a salir al final.

La trama ya se enreda mucho y hay unos pterodáctilos volando, que eso está guay, porque en las anteriores no había pterodáctilos, aunque tienen que matarlos a balazos para que no se coman a unos niños muy repelentes que, aunque no lo he dicho hasta ahora, son los protagonistas de la película.

Total, que al final el súper dinosaurio llega a lo que es el centro del parque, donde está todo el mundo. ¿Pero cómo sabe dónde está toda la gente? Vaya, se nos olvidó que también le metimos genes de saber dónde esta toda la gente.

Y ahí, en medio del parque, el dinosaurio mutante está a punto de comerse a los protagonistas cuando se les ocurre una idea muy buena, que es liberar al tiranosaurio rex para que luche por ellos un poco rollo Pokémon (¡Te elijo a ti!). Y el tiranosaurio que es muy bien mandao, sale a batirse con el dinosaurio malo. Atentos al simbolismo, porque aquí el dinosaurio clásico, el original, el auténtico, tiene que salvarlos del nuevo, del remake. Vaya tela.

Pero claro, el tiranosaurio no tiene los genes de luchador grecorromano que tiene el dinosaurio nuevo y va perdiendo. Por poco, sí, pero va perdiendo. Hasta que, por fin, llega el velocirraptor que se había mantenido fiel a César Millán, y el animalico (que es pequeño en comparación con los otros) aporta justo la diferencia que el tiranosaurio necesitaba para ganar.

Aunque bueno, al final no le matan ellos, le mata el plesiosaurio que salía en el tráiler (y puede que también en la película incluso), que se ve que con todo el lío del apocalipsis jurásico pues lo tenían sin haberle dao la merienda. Trabajo en equipo. La película acaba con el velocirraptor, el tiranosaurio y el plesiosaurio saltando y chocando esos cinco en el aire. Se queda la imagen fija y suena Don’t You Forget About Me y arrancan los créditos. Es un momento tan emotivo como paleontológico.

Ah, también salen personas en la película. Los niños repelentes son unos hermanos que van de vacaciones al parque a ver a una tía que por lo que sea ya no tiene mucho trato con la familia y que salía en “La joven del agua” un poco desnuda.

El niño mayor sólo piensa en volver a casa a tirarse a su chica, porque está en esa edad en la que ni los monstruos prehistóricos redivivos te pueden distraer de lo que viene siendo el quiqui. El niño pequeño es peor, porque es muy sabihondo y sabe todo de los dinosaurios y tiene que hacer comentarios explicando lo obvio porque padece SCO, el Síndrome del Clip de Office. O sea, que como los niños de la primera, pero más feos estos, todo hay que decirlo. Otras prendas tendrán los chavales.

Así que con toda esa grima que te dan, pues también te da rabia que no se los coma un espinosaurio o un esmilodón aunque sea. La tía, por su parte está muy preocupada porque los niños se pierden justo cuando se escapan los dinosaurios y aunque le importan sus vidas (tiene buen fondo la mujer) también anda muy preocupada por la bronca que le va a caer de su hermana, la madre de las criaturas (humanas).

Y este es el personaje que más evoluciona, porque al final, y gracias a la amenaza de unos rectiles gigantes, descubre que lo que importa en esta vida es el HAMOR. Y, por ejemplo, se enrolla con César Millán mientras matan pterodáctilos. Que, oye, cada uno hace los preliminares como le parece. No es el momento ni el lugar de juzgar esas cosas.

¿Qué más? Ah, sí. En esta peli encontramos dinosaurios buenos (avance), pero no gordos buenos (vaya). En esta, como en la peli vieja, también hay un gordo que intenta robar el ADN o nosequé y también acaba ajusticiándolo un Piecito que pasaba por ahí.

Lo mejor: El 70% que es como la peli vieja.
Lo peor: Que triunfe el amor.

Besis.

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