¡¡Nietzsche te ocurra!!

Hace más de cien años que murió Nietzsche y todavía no lo hemos superado. Su mano muerta, al estilo Seldon, sigue guiando nuestra pasmada existencia. Si un iPod está anticuado tras unos meses, ¿por qué persisten hoy en día las ideas filosóficas del siglo XIX? ¿Acaso no son un bien de consumo más para usar y tirar? El reto de superar a Nietzsche (en el sentido traumático de la palabra) puede que no sea un reto filosófico, sino audiovisual.

Me considero un amante de la filosofía y un odiante de los filósofos. Puedes toparte con honrosas excepciones fáciles de leer y de entender, pero el buen material está en manos de señores muy aburridos que escribían para sí mismos en el mejor de los casos y para nadie en absoluto en el peor.

Así que si algo sé de Nietzsche es porque tuve buenas profesoras de Filosofía en el instituto, porque si fuera por su Zaratustra (mi eterno libro “a medias”), estaría jodido. Por cierto, que si Disney adaptó a Shakespeare, podría probar con Friedrich, Also Sprach está lleno de animales que hablan.

De entre todo lo que se dice en ese libro vamos a recordar los tres estadios por los que pasa el espíritu del hombre: el camello, el león y el niño. Somos camellos cuando somos dóciles y asumimos los valores heredados sin cuestionarlos. Somos leones cuando nos revelamos contra esos valores, los negamos y los combatimos. Somos niños cuando aprendemos a alcanzar el equilibrio (¡Aristóteles!) y sabemos vivir con una relación sana con el entorno y creamos nuestros propios valores.

Esta división ternaria no es sólo aplicable al espíritu individual. Nietzsche se refería con ella a la propia historia de la humanidad y del conocimiento humano. Sin embargo, esta fórmula resulta mágica también en el audiovisual.

Entre la gente de mi edad, nacidos a finales de los 80, es fácil encontrar a alguien cuya película favorita sea El Club de la Lucha. Y es de dominio público en las esferas resabidillas que El Club de la Lucha es una película nietzschiana. ¡Ojo, a partir de aquí, llueven los espóilers!

En El Club de la Lucha, el Narrador es presentado como camello en el primer acto, como león en el segundo, y como niño al final. De hecho, la diferenciación no podría ser más obvia. El Narrador es el camello, Tyler es el león y ambos, el niño. El paralelismo con Also Sprach es muy exacto. Mientras que volar tu propio piso es hundirte en tu ocaso, acabar con la relación de créditos es hundir en en su ocaso a toda la humanidad.

Es decir, la fórmula de Nietzsche (una vez destilada de su libro) produce clásicos modernos. ¿Por qué? Porque esa weltanschauung conmueve los corazoncitos de los espectadores. Es como una proteína que encaja perfectamente en los receptores. Las ideas de Nietzsche están, pues, de rabiosa actualidad.

Otro ejemplo precioso es American Beauty (curiosamente, del 99, como Fight Club). En ella, Lester es un camello en el primer acto, cuando se encapricha de Ángela pasa a ser un león, y cuando en el último acto la rechaza se convierte en niño.

Rebelarse contra la sociedad no es suficiente. Una película con ese contenido se queda en la fase del león. Para ser nietzschiana se necesita que en el tercer acto se alcance el niño sí o sí. Así que, por ejemplo, podemos esperar que Walter de Breaking Bad, si se ha convertido en león en el episodio piloto, llegue a niño en el último.

No es más que eso. El compás ternario que marcó Friedrich es una fórmula que funciona. Engancha a la gente porque (se ve que) el mundo no ha cambiado en los últimos 150 años. Sus creadores (directores, guionistas e incluso sus intérpretes) son los hijos de la Generación X y es a ellos a quienes van dirigidas en principio. Los jóvenes de ahora que dicen que Fight Club es su película favorita están ensalzando una obra artística creada por la generación de sus padres, para la generación de sus padres, a través de la filosofía de sus tatarabuelos.

La postmodernidad se nos ha hecho bola, señores. Las piezas narrativas que pueden contener trazas de Nietzsche son demasiadas (al menos sí en el caso de los tres estadios del espíritu).

Tarde o temprano alguien hará una película de éxito con trasfondo filosófico y al levantarle las faldas no encontraremos ni rastro de Nietzsche. Ése día habrá muerto la postmodernidad. Ése día habremos acabado con Nietzsche. La muerte de Nietzsche, no de Dios, y a manos del audiovisual, no del superhombre.

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4 thoughts on “¡¡Nietzsche te ocurra!!

  1. ‘No te acostarás sin saber una cosa más.’
    No tenía ni la más remota idea de la trascendencia de Nietzsche dos siglos después, pero muy curioso, me ha gustado el artículo.

  2. Acho says:

    Es una pena que tengas esa opinión de la actividad del filósofo. Actualmente hay mucho muy bueno que no está en manos de catedráticos sacados del siglo XIX, y si me pones como honrosa excepción a Savater, pues yo objeto. No me gustan los divulgadores.

    En cuanto al artículo, muy interesante las relaciones, es más, ya me lo barruntaba, y tiene sentido. Pero das una visión demasiado superficial de Nietzsche. Sin embargo, la única crítica que quiero hacer con sentido (lo otro son manías laborales) es ¿y qué problema hay en que muera la Posmodernidad? ¿Acaso no hay ya películas filosóficas que ni mentan a Nietzsche? Da la impresión de que al final lanzas un lamento donde yo veo una necesidad de superación. Han pasado cien años y no hemos entendido a Nietzsche, y hemos sacado de ello la Posmodernidad, por ejemplo. Igual es un error. Igual tenemos que superar esto y llegar a otro lado. Quién sabe, tal vez más allá nos espere el superhombre.

    Buen artículo. Saludos.

    • cacomanrique says:

      Lo de que soy un “odiante de los filósofos” es una exageración, claro. Es expresar la rabia que siento cuando cojo un texto que me interesa mucho y no consigo entender nada. La visión es superficial porque mi conocimiento de Nietzsche y de su pensamiento es muy superficial, jaja. ¿Problema con que muera la Postmodernidad? Ninguno. No he dicho que sea bueno ni malo, sólo raro que en una sociedad en la que todo cambia tan rápidamente, en la que todo caduca en seguida, siguen estando frescas las ideas de 1880. Hay muchas películas filosóficas que no guardan relación Nietzsche pero no cosechan el éxito de las que sí lo hacen. Esa necesidad de superación (¡¡voluntad de poder!!) que dices que ves al final de mi blog tiene un sentido más publicitario que filosófico. Yo estoy más cerca de la Publicidad que de la Filosofía, así que mi necesidad de superación es afán por innovar por el puro placer de innovar.
      Muchas gracias por comentar. No sabe usted la alegría que me da que un filósofo me diga “buen artículo”.

      • Acho says:

        Es un buen artículo porque me ha animado a responder XD. SI no fuera bueno, hubiera pasado. El problema del “innovar por el puro innovar”, de lo efímero, frente a lo permanente, a lo inmutable, es el eterno (o no) problema del pensamiento. Que Niezsche siga teniendo importancia no quiere decir que realmente la tenga, al igual que una “moda” sea tal no tiene por qué no tener importancia (son meras elucubraciones). Es un problema de perspectiva que nos ha implantado la Posmodernidad. Ains…

        Pero no quiero aburrir. Te recomiendo, si te interesa Nietzsche, la película “El día que Nietzsche lloró”. Da una perspectiva vital, cómo vivió lo que escribió. Porque se puede entender un pensamiento sólo por la razón, pero entender la vida que lo hizo posible, abre un abanico de posibilidades de pensamiento increible.

        Saludos.

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